Geoeconomía

Carney no viene a hablar del Mundial

Mark Carney, primer ministro de Canadá, llega a México para evaluar la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum en el TMEC y la relación con Canadá, en medio de tensiones por energía, litio y comercio.

A diferencia de lo que se especuló en algunos medios, Mark Carney no viene este jueves a crear una alianza para enfrentar las agresiones de Trump y mucho menos para rescatar la relación bilateral. Su objetivo es evaluar la postura del gobierno mexicano de cara a la renegociación del TMEC, determinar hasta que grado la presidenta Sheinbaum está dispuesta a distanciarse o sostener las políticas de López Obrador que han afectado de manera significativa a diversas empresas canadienses operando en territorio mexicano y entonces adecuar sus expectativas y ajustar la estrategia de Canadá.

El gobierno canadiense no ha olvidado que por la prisa del equipo de Peña Nieto para concluir la renegociación del TLCAN antes del 1º de septiembre de 2018, para que este lo firmara antes de finalizar su mandato, el gobierno de Justin Trudeau tuvo que aceptar diversas cláusulas con las que no estaba de acuerdo. Además, las reformas en materia de energía y minería del sexenio pasado forzaron a las compañías canadienses que se encontraban en México a negociar de manera individual condiciones que iban más allá de lo acordado en el TMEC, quedando varios casos sin resolver.

Luego de la última reunión, en mayo de 2024, de la comisión del tratado, el máximo órgano de este instrumento, la ministra Mary Ng dejó sobre la mesa varias preocupaciones del gobierno canadiense con respecto a la implementación del TMEC que siguen pendientes, en particular sobre la triangulación de acero y aluminio chino -por las que el premier de Ontario, Doug Ford, propuso en noviembre excluir a México del tratado- así como la prohibición del uso de maíz transgénico en la nueva Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible, las políticas mexicanas sobre energías renovables, la declaración de inconstitucionalidad de algunos cambios a la Ley de la Industria Eléctrica y la nueva restricción a la inversión extranjera en el sector de litio. Hasta la fecha, no hay señales para celebrar la reunión de este año de la comisión, agendada para realizarse en Canadá.

Será muy importante escuchar al primer ministro, conocido por la atención que pone a los detalles y al escoger sus palabras, pues el inicio de la relación de Sheinbaum con el gobierno canadiense no fue el mejor. La oficina de Carney filtró a la prensa la invitación a la presidenta para asistir a la cumbre del G-7 en Kananaskis, luego de más de dos semanas sin tener noticias, a la que después de conocerse se mostró renuente en aceptar. La mandataria fue uno de los últimos líderes en incorporarse a la reunión y una de las que tuvo menos acercamientos con el resto de los asistentes. Y la breve reunión que tuvo como presidenta electa con la entonces ministra de Relaciones Exteriores, Mélanie Joly, no fue la más tersa.

La relación comercial bilateral está lejos de alcanzar su potencial, en buena parte porque la oposición canadiense considera a México el principal competidor de Canadá en Estados Unidos, su mercado más importante. Durante los primeros siete meses del año, Canadá representó el 2.6% del comercio total mexicano y México el 2.9% del comercio total canadiense.

México es el noveno destino para la inversión directa de Canadá. Según datos oficiales, las empresas canadienses han invertido más de 50,000 millones de dólares en este país, aunque la tasa de crecimiento de nuevos proyectos se estancó por las políticas del gobierno obradorista y que Sheinbaum ha sostenido. La desconfianza del capital privado canadiense en el gobierno mexicano se manifestó durante la reunión que tuvo la presidenta en junio en Calgary, a la que asistieron representantes de empresas que en su mayoría ya operan en el país, como WestJet, Palliser Furniture, BRP, Element Fleet Management, TC Energy y ATCO. Estas dos últimas propusieron extender el gasoducto que surte a Texas hasta territorio mexicano, pero no hubo otras propuestas importantes, a pesar de las explicaciones de la presidenta sobre las ventajas del Plan México.

A finales de agosto, luego de que Trump suspendiera las negociaciones con Canadá sobre un acuerdo bilateral sobre migración, seguridad y comercio, Carney dio un discurso explicando que el entorno internacional que ahora enfrenta su país ha cambiado diametralmente, donde Estados Unidos dejó de ser su aliado más importante y que es necesario concentrarse en comerciar e invertir con países que preserven la soberanía canadiense con acuerdos que generen beneficios mutuos. Veremos si Sheinbaum quiere que México sea parte de este grupo.

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