Jorge Berry

Las primarias

El tema del aborto amenaza con convertirse en un estandarte de campaña que los demócratas deben aprovechar en las elecciones intermedias de noviembre.

Por primera vez desde que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos eliminó las protecciones federales para permitir el aborto, el asunto llegó a las urnas en el estado de Kansas. Aprovechando la fecha de las elecciones intermedias, se realizó un referéndum el martes pasado, en el que se preguntó a los electores si querían derogar de la Constitución del estado un artículo que protege el derecho al aborto, para que los legisladores locales pudieran pasar legislación similar a otros estados, que ya criminalizan el aborto.

El tema no es menor. Pero tal vez Kansas no era el lugar más adecuado para poner a prueba la descabellada decisión de la SCJN. Kansas es un estado muy conservador. En la pasada elección presidencial, Donald Trump venció al presidente Joe Biden por amplio margen. Trump encabezó la campaña contra el aborto nombrando a tres jueces mentirosos al más alto tribunal, y consiguió así los votos para derrumbar una ley que estuvo vigente más de 50 años.

El resultado del referéndum fue abrumador y absolutamente inesperado. Con altísimos índices de participación, los ciudadanos de Kansas aplastaron el intento conservador de restringir el derecho al aborto, con 65 por ciento del voto a favor de conservar el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo.

Esto debe preocupar seriamente a los republicanos. La escandalosa decisión de la Corte, aunada a los esfuerzos de legisladores estatales para criminalizar el aborto, parece estar despertando un enorme apoyo ciudadano. El tema amenaza con convertirse en un estandarte de campaña que los demócratas deben aprovechar en las elecciones intermedias de noviembre, y ya no hay tanta seguridad de que los republicanos ganarán la Cámara baja en noviembre.

Hay otra tendencia que preocupa a los republicanos, y que también se presentó en las votaciones primarias. Puede parecer extraño, pero hubo distritos en los que ganaron candidatos apoyados por Donald Trump con ayuda de los demócratas. Es una estrategia peligrosa, pero los demócratas piensan, y con razón, que será más fácil derrotar a un radical rabioso en una elección general. En 10 días más, habrá primarias en el estado de Wyoming, y veremos si Liz Cheney, la más férrea opositora de Trump en el Partido Republicano, sobrevive el reto. Enfrenta a un fanático trumpiano en su primaria, y las encuestas indican una elección muy cerrada.

Aunque muchos dan por hecho un triunfo republicano en noviembre, la ecuación aún tiene muchas aristas. Los republicanos usarán el estado de la economía como su principal argumento, pero es posible que el tema pierda fuerza. En estos días sabremos si Joe Biden logra que pase el Senado la iniciativa más ambiciosa en lo que va de su gobierno. La propuesta incluye un enorme paquete ambiental, para cumplir el Acuerdo de París en la lucha contra el calentamiento global, pero también incluye un impuesto de 15 por ciento a las grandes trasnacionales, y varias medidas tendientes a controlar la inflación. Los demócratas necesitan todos sus votos, y sólo la senadora Kyrsten Sinema, de Arizona, no ha confirmado su voto. La necesitan, porque ningún republicano votará a favor.

Si Biden consigue colgarse esta medalla, le dará más armas a sus legisladores para usar en campaña, y tratar así de conservar ambas cámaras del Congreso.

Sobre el viaje de Nancy Pelosi a Taiwán, y los crecientes problemas legales que enfrenta Donald Trump, hablaremos esta noche en Al cierre, a través de El Financiero TV. Hasta entonces.

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