Jorge Berry

Cumbre

No se decidirán los destinos del mundo, sino más bien cómo enfrentan los retos actuales los tres países socios que forman el pacto comercial que conocemos como TMEC.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se reúnen hoy en Washington con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en lo que se ha dado en llamar la ‘cumbre de Norteamérica’. No es para tanto. No se decidirán aquí los destinos del mundo, sino más bien cómo enfrentan los retos actuales los tres países socios que forman el pacto comercial que conocemos como TMEC en México (los estadounidenses ponen a su país primero, y los canadienses también, por eso se llaman distinto en cada país).

La agenda, en este caso trilateral, es menos compleja de lo que parece. Es más accidentada la relación bilateral de Estados Unidos con México, pero también con Canadá. Pero en algo coinciden los gobiernos de Canadá y Estados Unidos: serán inflexibles en la defensa de sus empresarios que, contando con la certeza de tener su apoyo, han invertido miles de millones de dólares en México. Objetan, principalmente, la contrarreforma eléctrica.

México, en cambio, desde que asumió la presidencia Andrés Manuel López Obrador, trata a las empresas y empresarios como enemigos, obstaculizando su funcionamiento y desarrollo con una serie de medidas burocráticas diseñadas para agradar a sus bases clientelares, y que no fomentan el desarrollo ni la creación de empleos. Por ello, el crecimiento abrupto de la pobreza en el país.

No todo será tema comercial. La Casa Blanca informó que el presidente Biden pedirá a sus socios que hablen con una sola voz sobre la creciente campaña de violación a los derechos humanos que se vive en Cuba. Válgame Dios. ¿Cómo responderá AMLO?

Todos hemos oído sus posturas en torno a Cuba, sus caravanas, su apoyo, su sumisión a una dictadura salvaje que pretende llamarse de izquierda. Ya contrata médicos cubanos, ya envía ayuda humanitaria, ya invita al dictador Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, a hablar en plena ceremonia de Independencia de México. ¿Y ahora tendrá que criticarlo?

No me atrevo a pronosticar si el Presidente será capaz de intentar una polémica ideológica con Joe Biden, pero lo dudo. Lo que seguramente le dirá es que adoptar esa posición es para él políticamente insostenible, o por lo menos, muy difícil de digerir. Pero no sería la primera vez que su gobierno cede ante una presión yanqui. Todos hemos visto el bochornoso papel que ha tenido que jugar la, de por sí, desacreditada Guardia Nacional actuando como parte de la migra gabacha. Nada de lo que pase me sorprenderá. Y claro, otra cosa será que nos enteremos.

Volviendo al tema económico, que es la médula de la cumbre, la delegación mexicana es mínima, y no hay representación empresarial, lo cual no sólo muestra el desprecio de AMLO por quienes generan los empleos en el país, sino también exhibe la ignorancia de esta administración sobre la manera de sacar la mayor ventaja posible en las pláticas. La información se dará a cuentagotas, y muy depurada. Habrá que ver qué dicen los medios internacionales.

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En una prueba sin precedentes, Rusia demostró que es capaz de destruir satélites a su gusto. Disparó desde tierra un misil, que hizo añicos a uno sus propios satélites cuya vida útil había terminado. No anticiparon el peligro que crearon. Esos pequeños pedazos de satélite siguen en órbita terrestre, y son pequeños obuses metálicos que viajan más rápido que una bala.

Representan un serio riesgo no sólo para otros satélites, sino para la estación espacial, donde normalmente hay cosmonautas rusos y astronautas de distintas nacionalidades. Ya se reportaron acercamientos peligrosos entre la nube de pedazos de satélite y la estación.

En Al Cierre, en El Financiero TV, les contamos de Steve Bannon. Aquí se acabó el espacio.

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