Parteaguas

¿Y si la CFE termina superando a Pemex?

Las ventas de la compañía eléctrica no paran de crecer desde los 0.4 billones de 2013 a los 0.57 de 2019 y 0.58 de los más recientes 12 meses.

A seis horas al norte de Monterrey y a siete de Tijuana, construyen el futuro que podría llegar antes de los días en los que México juegue sus partidos del Mundial de la FIFA.

Este proceso fortalecerá un cambio que ustedes ya pueden presenciar y que les hará preguntarse próximamente si en realidad necesitan cambiar el coche o mejor gastar el dinero en otra cosa.

Grandes petroleras pierden valor desde 2014, cuando el precio del crudo cayó de los niveles de más de 100 dólares por barril. Al mismo tiempo, el de empresas eléctricas aumenta, en función de una demanda que no para gracias a consumidores como ustedes que ahora mismo deben estar en contacto con algo que requiere electricidad.

La enorme estadounidense texana Exxon Mobil vale hoy la friolera de 185 mil millones de dólares, considerando su capitalización de mercado medida por Bloomberg, pero al cierre de 2013, su valor fue de 438 mil millones.

Una compañía basada en Florida llamada Nextera que vende electricidad, al final de 2013 valía 37 mil millones de dólares, hoy, 139 mil millones.

Una tendencia encontrada, casi igual, siguen las ventas de las empresas energéticas del estado mexicano: en 2013, Pemex vendió el equivalente a 1.6 billones de pesos; en 2019, 1.4 billones y durante los 12 meses contados hasta junio de este retador 2020, sus ventas suman apenas 1.1 billones.

Las de CFE no paran de crecer desde los 0.4 billones de 2013 a los 0.57 de 2019 y 0.58 de los más recientes 12 meses.

No hay datos de capitalización de mercado porque no tienen acciones, pero queda establecido qué empresas parecen montadas en una mejor tendencia.

Lo que ocurre en Austin y que podría garantizar todavía un mejor futuro a quienes vendan electricidad se resume en tres letras: FSD o 'Full Self-Driving' y vienen de Tesla, la empresa de Elon Musk, una suerte de Henry Ford de esta era, cuya firma de coches eléctricos ya vale más del doble que esa centenaria fabricante del Mustang o del Ford T, cuya producción cambió la industria mundial hace décadas.

"En este momento, con mucho, FSD es abrumadoramente lo más importante", expuso el mes pasado Musk a analistas financieros, al referirse al sistema que permitirá de manera definitiva que los automóviles sean conducidos por una computadora, lo que podría mandar a ustedes, conductores, al cuarto oscuro de la obsolescencia que ocupan ya los elevadoristas.

Pero Musk, quien produce sedanes eléctricos en California y construye su primera 'gigafactory' en Austin, Texas, de algún modo envió un mensaje a quienes invierten en flotillas de distribución; de taxis y de Uber, para hacer negocio:

"Al menos unos pocos millones de automóviles se volverán cinco veces más valiosos o algo así". Visto al revés, un automóvil que antes permanecía parado para que el conductor durmiera, comiera o se fuera de fiesta, ahora podrá funcionar todo el tiempo salvo por el tiempo que tome su recarga de batería.

Si no hay que pagar el salario o las comisiones de quien maneje el vehículo, las tarifas de transporte pueden bajar, por lo que haría más sentido en las ciudades 'tomar un Uber', que comprar un coche propio.

El poder creciente de las computadoras acerca ahora la innovación a un plazo de semanas o meses, en lugar de los años que requería ésta en el pasado.

Los coches autónomos más avanzados requieren la electricidad que vende la CFE y no la gasolina que crecientemente pretende producir Pemex. En el futuro próximo, podría darse todavía un avance mayor de la empresa eléctrica que dirige Manuel Bartlett.

Eso es importante para tomar decisiones de inversión con dinero de los contribuyentes mexicanos.

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