Parteaguas

‘Los viejos bancos son un abuso. Retoma el control de tu dinero’

Las fintech no consiguen una migración masiva de consumidores, debido a que no logran construir una ventaja comparativa.

No se andan con tibieza. Les han invitado a armar una revolución, pero al parecer son ustedes quienes no terminan de aceptarlos como sustituto de los bancos.

En México, el terreno de las empresas tecnológicas financieras o fintech está como comal para sopes.

Hasta septiembre, 22 por ciento de las transacciones de compra de empresas en México en 2020, tuvo que ver con tecnología, solo detrás del ámbito de la manufactura, de acuerdo con reportes de la consultora Rión Mergers and Acquisitions.

Solo en diciembre, Konfio, una de las compañías del sector que ofrece créditos de hasta 2 millones de pesos a pequeñas y medianas empresas, adquirió Gestionix, dedicada a resolver problemas de administración y de generación de facturas registrando procesos en esa red de servidores y archiveros virtuales que llamamos la nube, reveló Rión.

Mibo, productora de tarjetas electrónicas que operan en la plataforma de Mastercard, fue comprada por Fondeadora, una empresa que se vende así públicamente: "La mejor tarjeta, sin todo lo cruel de los bancos", con este tipo de propaganda: "Los viejos bancos son un abuso. Retoma el control de tu dinero".

¿Su lógica? Que no cobran comisiones ni costo de apertura; permiten retiros en cajeros, compras en línea y en cualquier parte del mundo, además con tecnología que no requiere del contacto humano, 'contactless'. Un requerimiento muy útil cuando uno tiene una pandemia encima.

El mundo que ofrecen las fintech luce verdaderamente atractivo. ¿Por qué entonces no han terminado de convencerles a ustedes de abandonar su banco tradicional?

Especialistas se pusieron a revisar el asunto. Guillermo Zamarripa, director general y Jorge Sánchez Tello, director del programa de Investigación Aplicada de la Fundef, firmaron el estudio llamado 'Fintech vs. Bigtech', liberado esta semana.

Es muy amplio, pero entre sus conclusiones está justamente que las fintech no consiguen una migración masiva de consumidores, debido en parte a que no logran construir una ventaja comparativa frente a los grupos financieros.

Consecuentemente, su tamaño aún les impide tener una masa suficiente de clientes para lograr una escala mínima y ser rentables y si bien algunas tienen valuaciones elevadas, varias pierden dinero en su operación.

Su dimensión aún pequeña les ofrece un acceso reducido a datos explotables mediante la inteligencia artificial que abran la puerta a otros ingresos mediante distintos modelos de negocio.

¿Entonces no hay futuro? Parecería que la emoción que muestran algunos millonarios nacionales e internacionales que invierten en estas empresas o startups mediante sus family offices está fuera de lugar.

Analizando esta actividad a menor temperatura es posible ver que su valor está en dos puntales a decir del texto de los expertos: que estas empresas generalmente tienen un solo producto, lo que les evita distracciones y que usan toda la tecnología a su alcance para innovar o hacerlo más eficiente.

Eso deriva o puede derivar en algún momento en bombas como Clip, la plataforma que permite a los comercios y hasta los puestos de la calle cobrar con tarjeta de crédito usando un smartphone. Muchos desean la oportunidad de subirse a un 'avión' como ése.

Aún con eso, las conclusiones del estudio cuyos autores revisaron el funcionamiento de 10 empresas financieras tecnológicas revelan todavía un escenario cómodo para los bancos:

"(En las fintech existen) características comunes que revelan que su entrada al mercado puede ser disruptiva en cuanto a su modelo de negocio innovador, pero no en cuanto a afectar la estructura ni la operatividad de la industria".

Quizás es momento de pensar nuevamente si lo poco que apuestan los inversionistas nacionales a la investigación y desarrollo debe ser enfocado en el sector financiero, o es útil poner algo por ejemplo, en la salud… o en la nueva logística que requiere la salud cuando son necesarias vacunas por millones.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero

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