¿Harán una jugada maestra con los bonos del aeropuerto?
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¿Harán una jugada maestra con los bonos del aeropuerto?

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¿Harán una jugada maestra con los bonos del aeropuerto?

21/12/2018
Actualización 21/12/2018 - 11:32

Ayer el presidente dijo que se hará “lo que más convenga” con el NAIM. Lo que más convenga no es explícitamente cancelarlo.

Hay todavía una jugada que el presidente podría jugar con quienes prestaron dinero para construir el enorme aeropuerto que de acuerdo con lo dicho, no será construido.

Advertencia: Lo que se expone a continuación tiene una buena dosis de optimismo.

Sabemos que basado en una 'consulta popular' Andrés Manuel López Obrador anunció antes de ser investido la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

¿Cómo reaccionó el mercado ante quienes son dueños de esos los pagarés o bonos que respaldan los préstamos? Los depreció. Su valor cayó de inmediato ante la percepción de riesgo de impago que antes no existía.

Ya con la banda presidencial puesta, el mandatario instruyó a su equipo a negociar. ¿Qué negocia? Tratar de pagar lo menos posible por dichos documentos y saldar con ello la deuda que debía pagarse durante años.

De los 6 mil millones de dólares que recibió vía bonos en préstamos el proyecto, el gobierno negocia actualmente mil 800 millones de dólares. La oferta que según el gobierno fue aceptada por una mayoría de los acreedores es la de pagar 100 dólares por cada 100 dólares de bonos, más un premio de 10 dólares.

Conseguir este trato, de acuerdo con abogados, no significa cancelar la construcción del NAIM, pues de parar las obras, el Estado incurriría en un 'default técnico' porque aunque no dejara de pagar, eliminaría la fuente original de los recursos para pagar los préstamos. Mataría pues, la gallina que daría los huevos para cubrir la deuda, lo que elevaría el riesgo de que nunca sea pagada.

Eso dispararía demandas, pago de abogados propios y externos y un descrédito internacional que pararía inversiones por un buen rato, en detrimento del sexenio de López Obrador.

Entonces queda renegociar todos los bonos, no solo una parte. Son 6 mil millones y hasta no haber pagado todas las deudas, no habrá manera sensata de cancelar las obras que, como sabemos, ahí siguen y siguen.

No está fácil, pero si convence a todos con ofertas similares, el gobierno de AMLO será dueño de todos esos bonos y tendría al menos dos opciones: cancelar entonces sí, todas las obras del NAIM y condenar a los mexicanos a ser el hazmerreir global al estar obligados a pagar 6 mil millones de dólares con sus impuestos por un aeropuerto que jamás tendrán o... hacer una jugada maestra:

Ahorrarse el pago de ese dinero más los intereses que esos bonos incluyen. ¿Cómo? Vendiendo esos títulos a quien esté interesado en construir el NAIM asumiendo la responsabilidad de concluir sus obras a cambio de quedarse con el gran negocio que representará ese aeropuerto, para lo que habría lista de postores, incluidos aliados del presidente.

Con ello, a cambio de la modificación de planes, López Obrador podría entregar a su base política una larga lista de millones de dólares ahorrados por tal circunstancia, que podría aminorar el peso de los reclamos por acabar con un supuesto ecosistema funcional en Texcoco y ayudar a pagar el costo político de la modificación de planes.

Ayer en rueda de prensa, el presidente dijo que se hará “lo que más convenga” con el NAIM. Lo que más convenga no es explícitamente cancelarlo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.