Parteaguas

¿Ustedes se quedaron en el siglo de los trenes?

Los inversionistas no están satisfechos con los resultados de Nvidia y por eso ayer cayó ligeramente el valor de las acciones de la compañía.

Si lo que destaca en su conversación esta mañana son las nuevas rutas de trenes de pasajeros de México, es posible que hayan perdido el foco del siglo en el que viven.

Es importante políticamente el tema de las nuevas rutas ferroviarias que defiende el presidente Andrés Manuel López Obrador, más aún, si llega a ocasionar un conflicto internacional por el origen de las empresas impactadas.

Pero lo que ocurre desde el fin de semana con las principales empresas tecnológicas debe ser anotado por cualquiera que tome decisiones en una empresa o en un gobierno, pues su impacto de corto y de largo plazos es mucho más relevante que cualquier agenda nacional.

Si no saben lo que ocurre con estos dos temas, es posible más bien, que se los lleve el tren. Las palabras claves de esos asuntos son: Nvidia y Sam Altman.

“Nvidia no logra satisfacer las elevadas expectativas de los inversores sobre el auge de la IA”. Ese fue el encabezado con el que ayer dio a conocer la noticia Bloomberg.

Notarán las siglas: IA, que verán varias veces en este texto y refieren, ustedes saben, la “inteligencia artificial”. Es un asunto más crítico que la lucha por el petróleo.

Los inversionistas no están satisfechos con los resultados de Nvidia y por eso ayer cayó ligeramente el valor de las acciones de la compañía. Esos inversionistas debieron ser adictos al azúcar desde niños.

Hay una forma de ver rápido la dimensión de Nvidia y de la ambición de esos individuos:

¿Se acuerdan del fabricante de procesadores Intel? Nvidia es una empresa que ya vale ocho veces más y que vende algo similar, pero mejor, mucho más rápido. Vaya, entre sus clientes están Microsoft y Google que necesitan sus GPUs (la anterior generación, aún vigente, fue de CPUs).

Nvidia duplicó sus ingresos y multiplicó por 10 sus utilidades netas… en un año. Es difícil entender inconformidades.

¿Por qué crece el valor de Nvidia? Porque sus GPUs –inicialmente creadas para las tarjetas de video de las consolas de videojuegos– resultaron superútiles para la velocidad que necesita la IA.

¿Quién es hoy la cara más visible del mundo en materia de IA?

Sam Altman, el fundador de OpenAI, que a su vez ofrece ChatGPT. La IA puede controlar un smartphone, un coche, una fábrica o una exitosa campaña… política, por ejemplo.

El consejo de administración de OpenAI, su empresa, despidió a Altman el viernes.

¿Por qué? Aún no queda claro, pero hay sospechas en torno a su inclinación por lanzar rápidamente nuevos productos en lugar de calmar las cosas para enfatizar la seguridad.

OpenAI nació como una intención de Elon Musk y de Altman por crear un proyecto de inteligencia artificial que cuidara de la evolución de los humanos, en lugar de su sustitución.

Mientras más lejos de las grandes corporaciones sujetas a grandes fondos de inversión, mejor. Posteriormente, Altman y Musk siguieron caminos distintos.

Pero la ironía llegó este fin de semana a OpenAI, pues al despedir a Altman, los miembros del consejo provocaron justamente lo indeseado: la empresa que saltó al ruedo a rescatar a este individuo fue Microsoft, que ya venía financiando los avances de ChatGPT, el producto estrella de la compañía de IA.

A su salida, 700 de los 770 empleados de OpenAI firmaron una carta anunciando que si Altman era despedido, renunciarían para irse con él. Eso significa una amenaza de muerte para la compañía.

Hasta anoche, ese dueño del futuro de todos que es Altman, seguía negociando su potencial reinstalación como director y cerebro de OpenAI.

Ahora lo apoya incluso quien ‘le envió un invite’ a la junta de Google Meet en la que sería despedido el viernes: Ilya Sutskever, quien tardíamente mostró arrepentimiento, ahora que Microsoft cobró más influencia en Altman y potencialmente en OpenAI: “Nunca tuve la intención de dañar OpenAI”, expresó luego de firmar la carta de apoyo al CEO despedido.

Comprendo al presidente López Obrador. Los trenes representan avance social y votos.

Pero hay que entender lo de OpenAI porque representa incluso la supervivencia de gobiernos, empresas o de la civilización entera.

Posdata: Ayer, ChatGPT dejó de funcionar desde la tarde y hasta el cierre de esta columna.

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