Parteaguas

Lo que podemos perder de vista

En un año, el bitcoin se apreció 51 por ciento medido en dólares, de acuerdo con información de Bloomberg.

Es cierto que la comunidad que está al tanto crece. Solo aquellos involucrados en tecnologías de la información suman casi 350 mil personas viviendo en este país, según datos recientes del INEGI.

¿Han visto a extranjeros en la Condesa o en la Roma? Adivinen qué tipo de formación profesional tienen. El problema es que, en un país de 120 millones de mexicanos, los iniciados siguen siendo pocos.

Esta semana, los sucesos nos sacuden ya sea en casa o desde el exterior. Ayer expliqué aquí la relevancia de una delegación de Taiwán que analiza potenciales inversiones en manufactura de tecnología. El gobierno quiere convencerles de instalar plantas en zonas donde a veces no hay siquiera caminos: en toda esa área que va de Veracruz a Oaxaca y que pasa por Hidalgo y Puebla. Ojalá se concreten.

Paralelamente, en el exterior ocurrió algo inesperado, muy distante de la tragedia del submarino que nos distrajo a todos. El inversionista más relevante del mundo occidental, BlackRock, encabezado por Larry Fink, está intentando enlistar un ETF de bitcoin en el mercado de valores de Estados Unidos.

Un ETF es un Exchange Traded Fund, una especie de combo. Pero quien lo compra, en lugar de obtener una hamburguesa, papas y refresco, adquiere un paquete de acciones de empresas o de otros productos que ofrece el mercado de valores.

Lo que Fink quiere es que por primera vez le permitan ofrecer a la gente un “combo” de criptoactivos, de bitcoin, para ser precisos.

El comprador no adquirirá esa cosa intangible e inexplicable para algunos, sino un documento de BlackRock que indicará que en función de cómo se mueva el bitcoin, su inversión puede crecer o caer.

Lo que cambia es que en lugar de ir a comprar bitcoin a una “casa de cambio”, como lo fue la atribulada FTX, ahora podrías comprar al líder global de ETFs en el mercado, BlackRock, un producto respaldado por su jerarquía.

En un año, el bitcoin se apreció un 51 por ciento medido en dólares, de acuerdo con información de Bloomberg. Solo en el mes más reciente brincó un 10 por ciento a casi 30 mil dólares, ayer. La señal que manda BlackRock es que el dinero cambia de forma.

La nueva autoridad

Pero hay asuntos aún más importantes y quien los resaltó fue el experto en política internacional Ian Bremmer, líder de Eurasia Group.

En una TED Talk, esas breves conferencias ante un auditorio presencial, Ian Bremmer, líder de Eurasia Group y experto en política internacional, recordó que aquellos que nacieron en los setenta o antes aún recuerdan un mundo “bipolar”.

Existían los países capitalistas encabezados por Estados Unidos, que defendía la instalación de la democracia en el mundo (con muchos matices, pero lo hacía).

Y también existían los socialistas, encabezados por Rusia y más proclives a tendencias dictatoriales. Así, Cuba, China, Corea del Norte o Alemania Oriental se apoyaban en Moscú.

Mientras que los de occidente parecían congeniar más con Washington, muy motivados por dejar en manos de cada ocupante de la Casa Blanca la relativa seguridad mundial después de las Guerras Mundiales.

Luego de la caída del Muro de Berlín y el subsecuente descuido de la sociedad de Estados Unidos, el mundo ha caído en una situación multipolar, en la que no se percibe un liderazgo político definido.

Lo que emerge, empero, es el superpoder de las empresas. Aquellas que brindan internet aunque en Ucrania derriban torres de telecomunicaciones. Otras que guían a naciones hacia la confrontación, lo que deriva en la imposición de populistas aspirantes a dictadores.

Esas empresas que ustedes conocen y cuyo logo brilla en su smartphone guiará a hacia un futuro próspero, si la gente les pone límites, o ésta cederá su libertad a cambio de colores.

Estados Unidos, dice Bremmer, que se decía exportador de la democracia, ahora provee al mundo de herramientas que la atacan. En México habrá elecciones el año entrante.

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