Este verano lanzará a la calle a quienes aún no distinguen entre su vida de estudiantes y su entrada a una economía de la que aún muchos se benefician de tener despensa “gratuita”.
Ambiciosos graduados 2023, aquí va una corta lista de series basadas en hechos reales con las que pueden aprender más que en dos años de universidad y llegar con herramientas que no esperaban cuando regresen del verano.
Theranos: Primero, el drama. Elizabeth Holmes es una mujer que antes de cumplir 30 rompió barreras en un mundo de hombres que fundan compañías de tecnología.
A ella misma, antes de cumplir 40, acaban de meterla a prisión en Texas para cumplir una condena de 11 años. ¿Cómo pasó su vida de un extremo a otro?
La serie que describe el detalle de esa tragedia es Dropout. Holmes fundó una empresa que prometía resolver un problema: ¿Los laboratorios de sangre realmente entregan resultados confiables? ¿Y si ustedes pudieran hacer sus propios exámenes en su casa con la frecuencia que quieran, para detectar incluso futuros problemas de salud y así vivir más tiempo?
Theranos ofreció justo eso. En el proceso, Holmes recibió millones de dólares en inversión y platicó con líderes como Bill Clinton y Joe Biden. ¿Qué falló?
La serie ayuda a entender dilemas éticos cuando los negocios son reales. También, a decir no.
Uber: La compañía de transporte vale 83 mil millones de dólares, pero es una empresa pobre. En pleno 2023 y a 14 años de ser fundada por Garrett Camp y Travis Kalanick, Uber todavía no es capaz de generar ganancias y 2022 lo cerró con pérdidas netas por mil 604 millones de dólares, dicen datos de Bloomberg.
Esa circunstancia es especialmente difícil de entender en México, en donde la cultura nacional invoca a tener ganancias desde la primera semana en cualquier negocio. La serie Super Pumped muestra cómo funcionan los negocios en Estados Unidos, el riesgo que supone traer una nueva idea al mundo.
Quienes la vean aprenderán claramente a distinguir las ambiciones de figuras y responsabilidades del inversionista o venture capital y el líder emprendedor sujeto a límites que no siempre querrá seguir.
WeWork: Fue la última sensación de placer al trabajar en una oficina. Al menos hasta antes de la pandemia, Wework reflejaba los deseos de una nueva generación de emprendedores y empleados que disfrutaban trabajar en equipo viéndose a diario.
Los millennials habían tomado los negocios. Igual en Soho, Nueva York, que en la Colonia Cuauhtémoc, en la Ciudad de México.
Sus fundadores Adam Newman y su esposa Rebekah Newman crearon una mística alrededor de una compañía que parecía compartir además una nueva suerte de religión.
WeCrashed explica por qué esta empresa que intentaron vender por 47 mil millones de dólares, hoy vale 392 millones, de acuerdo con el precio de sus acciones.
Con ésta se aprende de que todo negocio grande, en algún momento, requiere de la seriedad de un consejo y de cuadrar las aburridas finanzas, después de fiestas nocturnas de locura.
Nike: La serie Air es supermotivacional para un público que hasta ahora es ignorado por las historias de emprendedores: los empleados innovadores que viven dentro de la compañía.
Sony Vaccaro representa a uno de esos vendedores que tienen convicción e ideas. Sin él, los tenis Air Jordan nunca habrían cambiado la historia de Nike. Esta historia es útil en especial para mercadólogos que pueden encontrar en lo particular la clave para ayudar a una empresa en lo general.
McDonald’s: Todos hemos estado ahí. ¿Pero cómo nació McDonalds y por qué sigue entregando 21 millones de dólares diarios de utilidad neta? La serie The Founder explica la historia de Ray Kroc, quien no fue el fundador de la corporación, pero terminó controlándola en un golpe de suerte, astucia y actos de cuestionable moral.
Ideal para quien en estos días hereda el negocio de sus padres y entiende que hay una manera de hacerlo crecer.
Ojo. Es difícil encontrar buenas series de negocios mexicanos o hispanoamericanos. No porque no existan, pero quizás algo hay de repulsión cultural a ser vistos como fracasados.