Para el querido Javier, juntos hablamos de nubes.
“Estamos haciendo que la fibra óptica esté disponible en todos los pueblos de este país”. Lo dijo Narendra Modi, pero bien podría decirlo López Obrador.
Dos semanas antes de que el presidente de México diera su Cuarto Informe, el líder de India brindó un mensaje con el que hizo saber a su gente en dónde está el foco de su país: la lucha por su independencia tecnológica.
Modi encabeza una nación muy pobre. Los mexicanos tienen todavía un ingreso cinco veces más alto que el de los indios.
Ambos países avanzan en la ruta de dar a todos internet, AMLO sí dijo en su Informe que llevarán internet a cada plaza pública, en parte, con infraestructura de fibra óptica que CFE instaló desde hace años. Pero él y Modi tienen visiones diferentes y parece que solo uno de ellos entiende la verdadera relevancia de conectar a la gente; solo uno también, parece convencido de que aquello que pensábamos como futuro, ahora es presente.
“Esta década es la década de la tecnología. India creó un nombre en el mundo de la tecnología de la información. Así que India tiene la columna vertebral para sacar lo mejor de esta década. Atal Innovation Mission (AIM), nuestras nuevas empresas, nuestros centros de incubación están todos juntos creando un nuevo sector que está brindando nuevas oportunidades para la juventud de India”, dijo el primer ministro Modi el 15 de agosto.
Eso no lo dirá AMLO durante las fiestas patrias, su próxima oportunidad de dar un discurso conmovedor que aliente a los mexicanos hacia la prosperidad.
La (AIM) es la iniciativa emblemática del Gobierno de India para crear y promover una cultura de innovación y espíritu empresarial en el país. En México el gobierno encabeza un combate contra los “aspiracionistas”, hablar de emprendedores sería contradictorio.
India vende desde hace décadas servicios de lanzamientos espaciales de satélites a naciones como Francia y Japón, y ya tiene monstruos internacionales farmacéuticos, de manufactura y de tecnología. Tata es uno de ellos y sembró en México la presencia de Tata Consultancy Services.
Las empresas tecnológicas pagan mejor que las de manufactura y mucho más que las de turismo, como los hoteles. Pero ya eso no es lo más importante. Las naciones están definiendo en esta década, ahora sí, su futuro.
Aquellas que aprovechen el explosivo incremento en la capacidad de computadoras y dispositivos conectados, crearán la tecnología que cobrarán cara al resto de las naciones. Mírense leyendo esto en un carísimo smartphone y pagando mes a mes Spotify, Netflix y Disney+. Eso es apenas el aviso.
India y China van por la industria de semiconductores o chips metidos en todos los electrónicos, incluyendo los coches. Desde el gobierno, Modi empuja India Semiconductor Mission (ISM), división comercial de Digital India Corporation.
Pretende construir un ecosistema de semiconductores y pantallas para que India surja como un centro global para diseñar y fabricar productos electrónicos. JP Morgan advirtió recientemente que México es ideal para hacer semiconductores.
Pero aquí defienden el petróleo o el litio, las materias primas, como lo hacen desde hace décadas las naciones africanas con conocidos resultados.
Ante la falta de empresas tecnológicas propias, México se dirige rápidamente al final de la cadena alimenticia. El país va en la ruta a la pobreza.
En China están desesperados también por su autonomía tecnológica. A sabiendas del problema que crea la dependencia de otros, Estados Unidos cierra poco a poco el acceso a su mercado a los aparatos de ese país asiático, lo que reduce los ingresos a las empresas chinas para seguir creando productos y servicios disruptivos.
La consultora neoyorquina CB Insights lanzó un reporte el fin de semana: Game Changers 2022, nueve tecnologías que podrían cambiar el mundo: sensores cuánticos comerciales; auditores con inteligencia artificial; codificación de células. Todo eso y mucho más está en proceso.
Me gustaría equivocarme, pero percibo que el presidente no tocará estos temas. Quizás no por mala intención, sino porque parece ignorarlos.
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