Parteaguas

Python mata título

En labores de digitalización, los recién capacitados difícilmente aceptan salarios inferiores a los 20 mil pesos mensuales, y los obtienen.

Buenas reflexiones del foro de ayer. Entre las cosas que quedan claras es que los más viejos y los más jóvenes mexicanos apuntan a porterías distintas. Así es difícil meter gol.

Los padres que pueden mandar a sus hijos a la universidad los quieren ver contadores, abogados o… licenciados en ciencias políticas.

Sus hijos piensan más bien en influir, ojo, no necesariamente en ser ‘influencers’, un término en el que algunos agrupan a individuos magnéticos de cuestinable legado, que acumulan seguidores en Instagram o TikTok.

Los más chicos han tenido todas las herramientas a mano desde que nacieron. Están convencidos de que pueden cambiar el mundo y ellos son un montón, aproximadamente 16 millones de mexicanos nacidos al inicio de este siglo, nuestros centennials.

Las empresas que mejor podrían pagarles quieren que dominen Excel y sepan programar en Python y Javascript. De paso ayuda que los prospectos hablen bien el inglés.

Pero es posible que los candidatos que sepan de eso, probablemente prefieran poner su empresa y trabajar para varias compañías del mundo, desde México o desde donde les dé la gana.

De nuevo, hay dos visiones y el gobierno que podría organizar esa energía se enfoca en construir fábricas que un día producirán combustibles.

De estos temas hablamos ayer en El Financiero Bloomberg con personas que están metidas de cabeza en preparar y capturar talento nacional, dentro de un foro llamado Meet Point Virtual, ‘Guerras generacionales: ¿quién gana?’ https://bit.ly/3zC9j05.

Hay una realidad. Para ser empleado, hoy ya son más relevantes las habilidades que los títulos, advirtió Viridiana Zurita, directora de tecnología en Accenture México, parte de una empresa consultora global que vuelve digitales a las compañías y que en 2021 vendió más de 50 mil millones de dólares al año o el equivalente a un billón de pesos en moneda nacional.

Ella sabe del tema, pues en estos días trata de conseguir a mil personas para ocupar puestos laborales que abrió en un centro de operaciones en Yucatán, que aspira a una dimensión similar al que su compañía ya tiene en Monterrey.

En esas labores de digitalización, los recién capacitados difícilmente aceptan salarios inferiores a 20 mil pesos mensuales, y los obtienen. Eso es mucho dinero en un país en el que cuatro de cada cinco personas tiene ingresos inferiores a ese monto.

Pero a muchos de esos posibles candidatos les incomoda la oficina. No al ‘godinato’.

Observemos. Acumulan la tracción de gente nacida en México durante el boom de los bebés, por ahí de los cincuenta y sesenta, cuando el mundo paró las guerras y se dedicó a hacer dinero y niños.

También, la de sus padres, la generación X que pasó de dejar recados en las casas de sus amigos y hoy se las arregla con el balance del Zoom y el WhatsApp.

Luego conviven con los millennials, un grupo bien grande, desilusionado por haber recibido un mundo en crisis financiera y con escasas oportunidades y que dedica su juventud a ‘acumular experiencias’ tal vez viajando, porque ‘YOLO’ (you only live once) y porque difícilmente pueden ahorrar para comprar una casa.

Así, los centennials, la generación de personas más grande que verá esta nación antes de empezar a achicar su población, lo quiere todo: viajes, coches, smartphones, tenis y todos los productos que haya generado el mundo capitalista para ellos bajo el mando del dios dinero. Más, saliendo de una pandemia que los contuvo.

Ellos no entienden de fronteras físicas porque Internet no las tiene. Si se capacitan, trabajarán para la empresa que quieran, desde donde quieran, advirtió Georges Janin, de la agencia de recursos humanos Gringo Jobs.

Cuando tengan que aprender algo, siempre podrán recurrir a YouTube… o a Platzi, o a Coursera… porque ya cambian aceleradamente los esquemas educativos de las universidades, advirtió Eduardo Reyes, del Tec de Monterrey. Para que los títulos no queden obsoletos frente al Python. ¿El riesgo? El rezago de los menos pudientes por el olvido de la sociedad y del gobierno.

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