Parteaguas

Otro mundo empieza en julio

La inflación tiene repercusión en el futuro inmediato, pero hay asuntos que ya cambiaron con impacto en el mediano.

Bastaría referir lo que dijeron ayer quienes imprimen dólares y euros, pero eso no es lo único que cambia aceleradamente y que impone nuevas reglas a partir de mitad de año.

Los banqueros centrales van a romper su libro de jugadas de los últimos 20 años porque el mundo cambió a uno de mayor inflación.

Eso implica mover más rápido los salarios, los precios de todo y las tasas bancarias que ustedes gozaron durante casi dos décadas de relativa accesibilidad.

¿Se acuerdan de las hipotecas de tasas menores al 8 por ciento? Si quieren casa, ahora las mensualidades serán más altas que las que pagaron sus papás o sus hermanos mayores. Sí, será todavía más retador comprar una. Eso suma descontento en Estados Unidos y lo hará en México.

Sucede que la gente debe vivir en algún lado y si no puede comprar una casa, tendrá que rentarla. Los alquileres subirán de precio por todo lo anterior, principalmente en las zonas de más demanda.

Allá ya empezó. Los alquileres subieron casi 50 por ciento y más de 30 por ciento en Austin, Texas, y en Nashville, Tennessee, en un solo año, de acuerdo con lo reportado esta semana por The Wall Street Journal.

Quienes ayer hicieron la advertencia de precios al alza en el largo plazo fueron Jerome Powell, de la Reserva Federal de Estados Unidos, y Christine Lagarde, del Banco Central Europeo, durante el foro anual de este último, en Sintra, Portugal.

La inflación tiene un impacto en el futuro inmediato. Pero hay asuntos que ya cambiaron con impacto en el mediano.

Consideren esta frase publicada el martes: “Con la estrategia NEW AUTO, el Grupo Volkswagen ha hecho de la carga y la energía su negocio principal. Como ningún otro fabricante de automóviles, la empresa está invirtiendo en el desarrollo de una red abierta de carga rápida en todo el mundo”. Es una de las marcas automotrices más poderosas del mundo diciendo que ya no será una marca automotriz.

La compañía refirió algo que expuse aquí previamente: las generaciones de mayor edad creen todavía en la industria de autos, cuando la industria de autos se mueve hacia una era de movilidad.

La primera contempla la construcción de coches; la segunda, la fabricación de coches, aparatos eléctricos y no eléctricos para el transporte de una persona y montones de aplicaciones para hacer más eficiente el movimiento de humanos.

Volkswagen es un ejemplo, pero no es la única. La empresa alemana informó lo anterior porque recibió una inversión de 450 millones de dólares de su coterránea Siemens en una compañía en la que ambas serán socias: Electrify America, vendedora de electricidad generada por el sol.

En conjunto y a través de esa empresa, las dos europeas aumentarán en Estados Unidos el tamaño de una red actual propia de mil 800 centros de carga eléctrica, para convertirla en una de 10 mil a partir de ahora y hasta 2026. Es un ritmo de instalación de siete estaciones cada día. Hay que subrayarlo: en Estados Unidos, país de origen de Tesla, de Elon Musk.

Esto impacta en Puebla. Aunque podría haber elegido este estado mexicano para fabricar sus baterías, Volkswagen eligió Sagunto, en Valencia, España, para instalar ahí una planta de 2 millones de metros cuadrados con ese propósito.

Un tercer asunto confirma cambios. Un dato surgido antier: gran parte de los estadounidenses no necesariamente se entrenan ya en programación de código. La mayoría de quienes estudian cursos a través de Coursera, lo hacen para aprender de trabajo en equipo y comunicación. Indispensables cuando la gente trabaja vía Zoom.

¿Suena lejano? Adivinen con qué habilidades adicionales al software está entrenando Viridiana Zurita a unas mil personas que trabajarán para su equipo en Yucatán. Ella es directora de Tecnología en Accenture.

Hablar bien, escribir bien y hacer mancuerna con compañeros subió en escala de relevancia al nivel de saber de JavaScript o Python. Nuevas reglas de juego para todos.

COLUMNAS ANTERIORES

Mexicanos, ahí viene la grúa
‘El Charco’ aguantó precios… hasta donde pudo

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.