Parteaguas

La revancha de las petroleras

Parece que el ciclo proambiente fue cerrado y el mundo regresa a lo que es: un habitual consumidor adicto a los combustibles y al plástico.

Hasta hace poco, la gente mencionaba a Apple como la empresa de mayor valor.

Pero desde el pasado regresó el amor del hombre por el petróleo y hoy la compañía que ocupa esa posición es Aramco, la empresa presidida por Amin Hassan Nasser, basada en Dhahran, Arabia Saudita.

Por la vía de una guerra inexplicable lanzada por Vladimir Putin contra los ucranianos, el crudo y sus derivados recobran desde hace tiempo sus precios y sus productores vuelven al rumbo de las ganancias monstruosas.

Parecería que el ciclo fue cerrado y el mundo regresa a lo que es: un habitual consumidor adicto a los combustibles y al plástico.

Hasta ayer, Aramco valía 2.5 billones (trillions) de dólares, mientras que Apple, 2.3 billones.

Comparen eso con los 0.3 billones de dólares que vale Exxon o 0.1 de BP.

Vaya, para comprar esta última, Elon Musk tendría que pagar el doble de lo que ofreció por Twitter y un poco más.

Para adquirir Aramco, no le alcanza ni con todo Tesla, cuyo valor actual es de 0.75 billones de dólares.

Sucede que los inversionistas vieron que Rusia se metió en un hoyo luego de que el mundo le dio la espalda debido a la matanza de ucranianos, creando una terrible crisis humanitaria.

Por ende, los rusos batallan hoy para vender todo, incluyendo su crudo y su gas natural, ante el bloqueo financiero estructurado principalmente en Europa y Estados Unidos.

Por lógica, estos insumos empezaron a escasear en el resto del mundo, encareciéndolos cuando su demanda repuntó con la paulatina disminución del impacto de la pandemia. Ustedes sienten esa carestía particularmente cuando llenan el tanque.

Los inversionistas vieron ahí una oportunidad y su demanda de acciones de empresas petroleras mandó al cielo los precios durante los últimos 12 meses:

Aramco, 31.5 por ciento arriba; Exxon, 46 por ciento; BP, 32 por ciento…

¿Entonces el mundo vuelve a la ‘normalidad’ de una realidad de la que se desconectó temporalmente?

Hay algo que llama la atención en esos datos. Pese a que hay una guerra de por medio y muchos países regresaron a una situación prepandémica, ni el petróleo regresa a sus máximos históricos, ni Exxon, ni BP recuperan el mayor valor que tuvieron allá en 2014.

¿Cuál es la razón? No está claro aún, pero existen pistas en lo que las empresas comunican voluntariamente.

Hay algo preocupante aquí. La voluntad que parecían mostrar los líderes de estas empresas petroleras por empujar proyectos que disminuyan sus emisiones, parecen menguar en estos días de bonanza.

Todas exponen sus metas de contaminación neta cero (net zero) en reportes que son públicos, pero quienes siguen de cerca estos datos, advierten que las más grandes empresas del sector disminuyeron el ritmo en estos días.

Uno de ellos es el holandés Mark van Baal, quien fundó la organización Follow This.

Ésta recoge dinero de individuos que hacen aportaciones en línea, para invertir en acciones de empresas que producen crudo, de modo tal que, unidos, se convierten en un peso importante dentro de esas organizaciones, en calidad de accionistas.

A juicio de Van Baal, no hay una sola petrolera que tenga un plan verdaderamente ambicioso para reducir su impacto al cambio climático.

“Necesitamos a las grandes empresas con sus cerebros, sus miles de millones, su alcance global para acelerar la transición energética, o no tendremos oportunidad de alcanzarla”, dijo recientemente en un Summit de Negocios Sustentables de Bloomberg.

Sucede que aún con el optimismo que puede despertar entre sus accionistas el alza en los precios de los hidrocarburos, otra realidad alcanzó al mundo: el de una sociedad alerta de un grave problema relacionado con el cambio climático.

Blackrock advierte que el camino hacia una economía de renovables es inevitable. Hoy las petroleras podrían aprovechar estos recursos para permanecer en el largo plazo como líderes de proveeduría energética, que cada vez dependa menos del petróleo.

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