Parteaguas

¿A dónde fueron los unicornios?

‘No hay ‘unicornios’ mexicanos en 2022 ¿En dónde están esas empresas repentinamente millonarias? En 2021 surgieron a un ritmo de una por bimestre’

Casi cuatro meses… y contando. No hay “unicornios” mexicanos modelo 2022.

¿En dónde están esas empresas repentinamente millonarias? El año pasado surgieron a un ritmo de una por bimestre y de pronto el país enlistó compañías con un valor superior a los mil millones de dólares.

En general, respecto a 2021, los mercados están abajo y lo que estos reflejan obviamente impacta a aquellas que no cotizan en Bolsa.

Los índices de cada país sirven para saber si las empresas nacionales más relevantes ganan o pierden valor, en función de lo que la gente espera de éstas. Al parecer, en este momento esperan poco.

El índice Dow Jones, en Estados Unidos, considera en su barriga a gigantes como P&G, la compañía que les vende a ustedes casi todo lo que cabe en su baño. Este indicador ya cayó por debajo del nivel del abril previo y sus 33 mil 800 puntos están lejos ya de los más de 36 mil que marcó todavía al inicio del año.

Más afectado luce el Nasdaq que está 9 por ciento debajo del nivel de hace 12 meses y 20 por ciento respecto del máximo que marcó al cierre de 2021. Los inversionistas han sacado dinero de las empresas tecnológicas cuyas cotizaciones lucían imbatibles y ése es justamente el rubro que más atañe a los “unicornios”.

Hasta ahora, los fondos de capital se han volcado por compañías que digitalizan el mundo, marginando aquellas que inventan o producen nuevas “cosas”, productos tangibles como un smartphone, un coche o una barredora automática casera.

Los ganadores mexicanos de la bonanza 2021 fueron hábiles emprendedores como el habitante de California, Ricardo Amper, fundador de Incode, cuya tecnología entre otras cosas permite que ustedes puedan identificarse de manera segura en la “app” de su banco, usando solamente su rostro en su celular.

Dichos fondos de capital, armados con dinero de empresas financieras como la japonesa Softbank o de algunas familias millonarias nacionales, apuntan aún a las “fintech”, firmas dedicadas a facilitar los servicios financieros mediante la digitalización. Recuerden por ejemplo que ustedes ya pueden pagar con tarjeta en cualquier changarro gracias a Clip, otro “unicornio”.

Pero los mejores días para los fundadores de empresas “fintech” parecen haberse esfumado. De un trimestre a otro.

“Después de un récord en 2021, la financiación global de fintech se enfrió en el primer trimestre de 2022″, destacó la semana pasada en un reporte la agencia neoyorquina especializada CB Insights.

“La financiación global (para) fintech registró 28 mil 800 millones de dólares en el primer trimestre de 2022, 18 por ciento menos que el trimestre anterior, la mayor caída porcentual en la financiación trimestral desde 2018″, precisó la consultora.

Lo anterior significa que hay menos dinero para proyectos y por tanto, los fundadores de empresas muy probablemente están recibiendo ofertas por debajo de sus expectativas. Quizás el brinco a unicornio para ellos se haya retrasado.

Es algo que seguramente analizan de cerca en aquellas compañías señaladas como “soonicorns”, un término recientemente acuñado para las startups que tienen características que permiten vaticinar que su valor pronto superará los mil millones de dólares.

Son empresas del tipo que hoy ofrecen entre otras cosas créditos en línea, como Kueski, encabezada por Adalberto Flores y Leonardo de la Cerda, o Credijusto, fundada por Allan Apoj y David Poritz.

Evidentemente, los administradores de Afores y de sus similares alrededor del mundo entraron en una fase de cautela en cuanto Vladimir Putin atacó Ucrania, motivando una nueva incertidumbre justo cuando la gente esperaba terminar con la crisis que dejó la pandemia.

Habrá que esperar los resultados de la nueva crisis en Europa oriental antes de vaticinar lo que ocurrirá en el mercado del “venture capital”.

No es la mejor tarde para quien espera vender a buen precio una participación en su compañía. Tampoco para quien pagó altos precios el año pasado por un trozo de unicornio mexicano, quien difícilmente logrará vender a un buen nivel durante lo que resta de 2022.

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