Parteaguas

La gran guerra que (casi) nadie esta viendo

La IFRS fijará los estándares para medir qué empresa en verdad está ayudando a solucionar el problema del cambio climático y cuál por el contrario se ha convertido en problema.

El envase de plástico, la llanta en la calle, el esmog del carro y toda la basura afuera de las tiendas de conveniencia… todo lo que acaba con el clima y el ecosistema.

¿Quién es responsable? Hasta ahora, las empresas han cargado al comprador la responsabilidad de esas emisiones.

La ayuda que éstas proveen se basa en un asunto de voluntad. De reportes de sustentabilidad en los que cada compañía incluye lo que considera que le conviene. En colecciones de fotos que sus directivos perciben que comunican bien y ayudan a mejorar la reputación de la empresa.

Parece que esa etapa de voluntad para la compañía terminó y una señal contundente llegó el 3 de noviembre: “La Fundación IFRS anuncia la Junta de Normas Internacionales de Sostenibilidad, la consolidación con CDSB y VRF, y la publicación de prototipos de requisitos de divulgación”, anunció en un lenguaje técnico la Fundación de Estándares Internacionales de Reportes Financieros (IFRS).

Hasta ahí la noticia dice poco, pero hay que entender la dimensión de esa fundación.

Los reportes financieros de las empresas siguen un orden similar en documentos que entregan a los mercados de valores del mundo, como el New York Stock Exchange o la Bolsa Mexicana de Valores. No hay mayor diferencia en Francia, España o Japón.

No es coincidencia, esos estándares se fijan justamente por la vía de esta fundación que ayuda a ordenar la contabilidad en el mundo.

Ahora, la IFRS fijará los estándares para medir quién en verdad está ayudando y quién por el contrario se ha convertido en problema, por dejar a la deriva a la sociedad en este lío de contener una catástrofe ecológica definitiva.

Lo que viene es una “base global integral de estándares de divulgación de sostenibilidad de alta calidad para satisfacer las necesidades de información de los inversores”. En inglés: International Sustainability Standards Board (ISSB).

Es justo lo que faltaba, un orden internacional ante la pluralidad de iniciativas en la materia.

¿Asunto lejano? Pues conectó con el diseño de un ‘tanque’ salido este lunes de la Casa Blanca que definitivamente tendrá impacto en Norteamérica, México incluido.

El 21 de marzo, la máxima autoridad estadounidense en la materia propuso exigir a las empresas que cotizan en Estados Unidos que divulguen una serie de riesgos relacionados con el clima y las emisiones de gases de efecto invernadero.

La medida es parte del impulso del presidente Joe Biden para unirse a los esfuerzos globales para evitar catástrofes climáticas advertidas ya no por ambientalistas, sino entre otros, por Agustín Carstens, quien está al frente del Banco de Pagos Internacionales (BIS) y se prepara para organizar en junio nuevamente el evento llamado Green Swan para advertir sobre el riesgo sistémico para el sector financiero debido a que los activos en poder de bancos pierden valor justamente por el impacto actual y futuro del cambio climático.

El BIS coordina el trabajo del Banco de México, la Reserva Federal y todos los bancos que imprimen o emiten dinero en el mundo. La misma Christine Lagarde, del Banco Central Europeo, advirtió justamente en un encuentro reciente organizado por el BIS, los riesgos para todo el sistema por esta circunstancia.

De ahí que la Comisión de Bolsa y Valores (la SEC, por sus siglas en inglés) reveló su borrador de reglas según el cual las empresas divulgarán sus propias emisiones directas e indirectas de gases de efecto invernadero, conocidas como emisiones de Scope 1 y Scope 2.

Ojo, hay empresas mexicanas cotizando en Nueva York, amén de que miles de otras que no cotizan, pero son proveedoras de muchas compañías estadounidenses e internacionales que también estarán sujetas a esos ordenamientos.

¿Qué tan serio es el asunto? Consideren que la poderosa cámara que agrupa los intereses de las más grandes compañías del país vecino, la US Chamber of Commerce, ha cargado contra el presidente Biden por esta causa y avisó que peleará por borrar varias partes de esas nuevas indicaciones.

Las empresas entraron en guerra contra el regulador, al tiempo que la gente pelea una batalla contra el cambio climático.

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