Quizás exista un plan secreto, pero hasta hoy francamente no parece haber una estrategia.
No hay muestras de coordinación entre empresas o sus líderes ante el mayor conflicto bélico que ha enfrentado Occidente durante esta generación.
Existieron guerras previamente en Irak, Afganistán, Siria y otras naciones de Asia o de África, pero no una durante la cual una potencia nuclear amenace a la OTAN y con ello al vecino más relevante para México: Estados Unidos.
El gobierno debería fijar un plan de acción y contingencia para el impacto que ya llegó por la vía de los combustibles que pegan a quien tiene coche, pero ahora también a la Secretaría de Hacienda, que optó por quitarle un impuesto a la gasolina para aminorar el golpe.
No mucho más se sabe de las autoridades en esta importante coyuntura, por eso también se extraña a la academia o… a los empresarios organizados a través de un Consejo Coordinador Empresarial.
El CCE protagonizó un cambio de liderazgo la semana pasada, cuando Francisco Cervantes tomó la presidencia del organismo, ostentada por Carlos Salazar previamente.
Hasta ahora, de su seno surgen comunicados respecto a ese cambio, no mucho más.
Aparentemente descoordinadas, la productora de autopartes Nemak, la distribuidora de alimentos Maseca y Grupo Bimbo ya avisaron que dejarán de operar en Rusia, sea por la seguridad de sus empleados o bien porque sus clientes también cerraron operaciones y se les acabó el negocio. Eso es lo que más se sabe sobre los empresarios mexicanos.
Hoy urge comprender el contexto: la relación de Rusia no volverá a ser la misma durante un largo periodo.
Los castigos que recibe su gente por la vía de la desconexión económica no pueden eliminarse en tanto esa nación ocupe indebidamente Ucrania. Una retirada de su Ejército, ordenada por su líder Vladimir Putin, luce improbable.
Consecuentemente, una nación con una economía del tamaño de la de México y Argentina juntas, comenzará a desplomarse, lo que seguirá golpeando los mercados internacionales de energía y alimentos, los más importantes para el ser humano.
Putin será presionado políticamente cada vez más dentro de su país y sus decisiones las tomará en un entorno de creciente estrés.
Esto no es la guerra en el golfo Pérsico, más bien luce como la fuente de un cambio de reglas políticas, económicas y de relaciones de negocios para una población mundial poco entrenada en grandes conflictos, que apenas digiere una pandemia global.
¿Qué unión muestran hoy los mexicanos para actuar en conjunto ante el tamaño del reto?
Hay que guardar proporciones, pero resulta útil recurrir a un texto que el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene en su librero: Estado y Desarrollo Económico: México 1920-2006, escrito por Carlos Tello. Éste describe a partir de la página 168 la circunstancia de Lázaro Cárdenas como el presidente que enfrentó el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Van algunas frases contenidas en el libro: “Con el gobierno de Cárdenas da comienzo a una nueva etapa en el desarrollo económico y social de México”.
“A los campesinos, que hacían marchas de hambre a las capitales de sus estados, asaltaban los pequeños comercios de los pueblos o formaban ligas campesinas socialistas, había que satisfacerlos con la entrega de tierras”. “Al capital, incluyendo al extranjero, escucharlo y estimularlo para comprometerlo con el país”. “Los resultados de la política cardenista no se hicieron esperar. Durante 1934-1940, el campo se estabiliza y prevalece la paz”. “La producción y la productividad de la industria manufacturera aumenta”. “La tasa de crecimiento del PIB por persona fue de 2.7 por ciento al año en términos reales durante 1935-1940″. “México marcha hacia un desarrollo capitalista independiente, con mayor participación del Estado en los asuntos económicos y sociales del país”.
El plan no debe copiarse ante una realidad muy distinta. Hoy el mundo no enfrenta una guerra mundial y más que hambre, muchas comunidades sufren de una mala alimentación que provoca obesidad.
A diferencia de esos días, destacan los servicios digitales y tecnológicos para generar riqueza masivamente y los ecosistemas antes abundantes ahora enfrentan estragos.
Lo que se viene puede convertirse en tragedia para quien no se prepare o en hazaña para quienes se organicen. La coordinación apremia.