Parteaguas

El error de Rusia que ojalá México no cometa

En México, si bien algunas de las empresas ‘unicornio’ fueron descubiertas por fondos de capital mexicano, están capitalizadas principalmente por extranjeros.

Ustedes conocen el producto de Douyin. Quizá no les suena, pero lo conocen. Es el nombre que en China tiene TikTok, la plataforma de video que vino a opacar a Facebook en los smartphones de todos.

TikTok pertenece a Byte Dance y esta última representa el más grande ‘unicornio’ del mundo en este momento, es decir, la empresa de reciente formación que vale más de mil millones de dólares y que es nombrada como la más valiosa en el planeta. Byte Dance, de Zhang Yiming, es china y tiene su sede en Beijing.

Las inversiones que ha recibido la cotizan en 140 mil millones de dólares, de acuerdo con el ranking de la consultora neoyorquina CB Insights llamado The Complete List Of Unicorn Companies, que incluye a mil 21 compañías con valor total acumulado de 3.4 billones de dólares (trillion).

El segundo lugar en esa lista es de Spacex, la compañía espacial de Elon Musk, y el tercero, de la financiera Stripe, también estadounidense. El resto de los primeros 10 lo completan empresas de Suecia, Australia y Reino Unido.

Pero en toda la lista de mil 21 compañías nuevas con valor superior a mil millones de dólares no hay una sola fundada en Rusia.

En esa lista de startups figuran las que tienen una gran posibilidad de dominar el mercado, es un lugar que en su momento ocuparon Hewlett Packard o HP, Apple, Microsoft, Huawei, Samsung, Google, Facebook, Airbnb, Uber, Netflix, Spotify…

Hoy no existe una sola empresa rusa con esa perspectiva, de acuerdo con este análisis. Por el contrario, CB Insights sí menciona seis empresas mexicanas ya relativamente conocidas: Kavak, Bitso, Clip, Konfío, Merama y Clara. Todas tienen esa característica de disrupción.

Lo anterior no lo fomenta el gobierno. Tampoco los millonarios nacionales. En México –si bien algunas de esas empresas fueron descubiertas por fondos de capital mexicanos como ALLVP– están capitalizadas principalmente por extranjeros como el japonés Softbank.

No existe un esfuerzo de Estado por empujarlas, como sí ocurre en Estados Unidos, en donde su gobierno incluso les otorga préstamos con el afán de generar campeones nacionales que entre otras cosas mantienen alto el valor del dólar.

El préstamo recibido por Tesla por parte de la administración del presidente Barack Obama en plena crisis de Lehman Brothers, es un ejemplo claro de ese proyecto nacional.

En Rusia apenas empieza a asomarse un interés estatal en apoyar esos esfuerzos. Llegan tarde a una fiesta iniciada mucho antes en Norteamérica, Asia y Europa occidental.

De acuerdo con el sitio de noticias sobre disrupción Startup Jedi, en 2017, la corporación gubernamental financiera llamada Vnesheconombank creó una empresa asociada: WEB Innovations. Su objetivo es convertirse en la ventanilla única para obtener apoyo a proyectos innovadores.

En 2019, la empresa pasó a llamarse VEB Ventures y obtendrá ganancias de las inversiones en startups. Para 2024, tiene la misión de invertir más de 36 mil 300 millones de rublos (unos 460 millones de dólares) en el mercado de capital de riesgo.

Los primeros unicornios rusos hoy están en gestación y la economía nacional refleja el golpe del rezago.

El Producto Interno Bruto de Rusia es de unos 1.4 billones de dólares, similar al tamaño del de Brasil y comparable incluso con el de México, de casi 1.1 billones.

Rusia no carece de talento. El moscovita nacionalizado estadounidense Sergei Brin es un ejemplo. Es hijo de un par de rusos que emigraron a Maryland y él terminó creando Google junto con su amigo Larry Page. ¿Qué habría ocurrido si esa empresa hubiera sido fundada en Moscú?

Hoy Rusia sigue siendo dominada por Vladimir Putin, quien defiende una retórica nacionalista del país que alguna vez encabezó Lenin. Su economía basada en petróleo y gas luce débil y anacrónica en una era en la que la gente usa más el smartphone que el coche. Mala tarde para un gobernante que desafía hoy al mundo.

Al menos, él parece empezar a virar hacia nuevos negocios.

Aunque luce mejor aparentemente, hoy México debe a algunos de sus habitantes la creación de una que otra empresa de avanzada. Su presidente no ha mencionado una política gubernamental que traiga a los mexicanos a actividades productivas de este siglo.

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