Parteaguas

¿Todavía sirven las universidades?

Quienes necesitan del talento de desarrolladores de ‘software’ advierten que las escuelas simplemente no dan suficientes graduados para cubrir la demanda.

La mayoría de los empleos en México están mal pagados. Casi todos los mexicanos ganan de 15 mil pesos para abajo.

Las fábricas, los restaurantes, los comercios, ofrecen trabajos a gente poco capacitada y los universitarios deben acomodarse en ese mercado porque las habilidades que forjaron en la escuela no son peleadas por las compañías.

BBVA, el banco más relevante, ofrece una plaza relativamente técnica como “administrador swift”, responsable de un sistema que es una suerte de ‘Whatsapp’ entre los bancos para informarse de movimientos de dinero. En la plataforma de recursos humanos OCC, el puesto inicia su oferta en 16 mil pesos. El perfil exige licenciatura en informática o en administración.

Hay otro puesto disponible para licenciados en contabilidad, economía, finanzas… es el de “banquero Jr. pool”, que ofrece de 10 mil a 12 mil pesos mensuales.

En términos salariales, no son muy distintas estas propuestas de las de Citi, Banorte o Santander. Así está el mercado y la culpa no es de un banco. Las comunidades universitarias se rezagan.

La demanda fuerte está en rubros lejos del alcance de profesores sumergidos en grillas escolares. Obviamente, también quedan fuera de rango para la mayoría de sus alumnos.

Es bien conocido que las empresas se pelean por desarrolladores de software a quienes pagan fácilmente más de 30 mil pesos mensuales. En México, Accenture, Facebook, Google, llevan mano por ser las más conocidas globalmente, pero hay muchas más.

Quienes necesitan de ese talento advierten que las escuelas simplemente no dan suficientes graduados para cubrir la demanda.

No se trata solamente de que sus empleados dominen Python, sino de que sepan redactar, interactuar verbalmente con gente de otros países -en inglés- y tener habilidades en gerencia de proyectos.

Los conocimientos financieros representan una ventaja en un mundo en el que Wall Street paga el equivalente a más de 200 mil pesos mensuales a recién graduados, vengan de donde vengan, ahora que se puede trabajar desde cualquier parte.

Esto ya no es un tema solo de empresas ‘tecnológicas’. Hoy todos deben ser negocios tecnológicos.

Sumen a eso lo que necesitan compañías mexicanas como la dueña de la Torre Mayor Fibra Uno, en materia de criterios de medio ambiente, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés), para decidir si compran un parque industrial o no, basados en el cambio climático que puede dejarlo sin agua o inundarlo. Además hay que cuidar a los vecinos. ¿La población cercana apoyará su existencia o la complicará?

Tampoco es tema exclusivo de empresas grandes. La pequeña consultora Convixión, de la Ciudad de México, ofrece servicios que se centran en optimizar empresas pequeñas o grandes a partir de analizarlas. Yvonne Ochoa Rosellini encabeza esa compañía que ahora se enfoca en un mundo al que le urge que cada empresa establezca criterios ESG.

Estas prácticas evitan que las empresas mueran por estar sujetas a caprichos de un dueño irresponsable que pone en riesgo el negocio y a los empleados al descuidar a su gente, a sus clientes, proveedores y al medio ambiente. ¿Cuántos graduados podrían evaluar eso?

Muchos papás saben del tema y preparan a sus hijos. La pandemia acentuó el homeschool que impulsa el negocio de plataformas extranjeras como Gostudent, de la que escribí previamente, pero también de Byju’s, compañía que en México está a cargo de Carlos Lieja y que en un año ha enseñado a unos 8 mil niños niños desarrollo de proyectos que derivan en videojuegos o en aplicaciones como las que usan ustedes en smartphones.

Representan el arribo de la educación sincrónica, con la presencia de un maestro conectado en línea y que complementa todo el conocimiento asíncrono grabado, por ejemplo, en Youtube, que bien puede sustituir a algunos catedráticos que recitan el libro que dominan.

¿Todavía sirven las universidades? No hay duda. ¿Cuáles? Parece que la nueva economía está a punto de definirlo.

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