Parteaguas

Van a dejarnos atrás

Misk Schools es un enfoque que libera a los estudiantes para que se dirijan a sí mismos y encuentren su propósito que, a su vez, los motiva a alcanzar su potencial.

La ambición de los mexicanos es desconectarse del mundo. Dejar de comprar y vender petróleo y energía. Esa es la meta expuesta por su presidente.

¿Hay algún otro país que quiera lo mismo? Los árabes están a punto de llenar las pantallas con goles a partir de la primera patada del Mundial de Futbol en Catar. A un ladito de la cancha estará el juego de verdad: quieren seguir vendiendo petróleo mientras se pueda para darle la vuelta a las reglas del mundo y entonces tener ya listas otras industrias. Cara tecnología, principalmente.

El vecino del anfitrión de la copa FIFA, Arabia Saudita, tiene un plan:

“Misk Schools está buscando una persona excepcional para ser nombrada director general para llevar adelante la visión de su alteza el príncipe Mohammed bin Salman Al Saud, en la creación de una de las escuelas líderes del mundo en un momento crítico para su desarrollo”.

Así reza un anuncio publicado en la edición más reciente de The Economist, en su edición inglesa. La convocatoria cierra el 6 de febrero.

¿Qué es Misk Schools? Es la institución educativa para niños fundada por el heredero a la corona y por tanto, líder de esa nación.

¿Qué enseñan ahí? De acuerdo con su sitio web, lo que el niño quiera y pueda aprender.

“Adaptamos el currículo al niño, no el niño al currículo”, destaca el brochure de Misk Schools.

“Es un enfoque que libera a los estudiantes para que se dirijan a sí mismos y encuentren su propósito que, a su vez, los motiva a alcanzar su potencial”, agrega.

“El curso de dos años se imparte en los grados 9 y 10, utiliza aprendizaje experiencial basado en proyectos y enfoques interdisciplinarios del mundo real para desarrollar habilidades duras y blandas, preparando a los estudiantes para sus dos últimos años preuniversitarios”.

El plan de estudios para niños en edad de secundaria promueve abiertamente el cultivo de intereses, competencias y ambiciones.

Es una preparación para un proyecto aún más grande que expuse aquí previamente: la atracción de gente con capacidad de crear empresas disruptivas. Cargado de dólares, Mohammed bin Salman Al Saud impulsa la creación de un par de ciudades en su país. Una “sin fines de lucro” en Riad, la capital, y otra enorme, en el desierto.

La pequeña fue anunciada en noviembre y será construida en 3.4 kilómetros cuadrados, albergará academias, Misk Schools, un centro de conferencias, un museo de ciencias y un centro creativo “para apoyar las ambiciones de los innovadores en ciencias y tecnología de nueva generación como IA, IOT y robótica”.

También contará con escuela y galería de artes, un teatro, un área de juegos, una academia de cocina y un complejo residencial integrado. Casi la mitad del terreno aledaño al valle Wadi Hanifa será ocupado por áreas verdes, lo que responde a la intención de que se convierta en una ciudad sustentable dedicada a la creación de tecnología.

La otra ciudad es La Línea, que forma parte del proyecto de 500 mil millones de dólares llamado NEOM, para reunir talento en una zona urbana sin emisiones que promete recibir a sus primeros habitantes en 2024.

Eso ocurre en una esquina de Asia, mientras el sureste de ese continente consolida su influencia encabezado por China. En occidente, mientras tanto, los gobiernos pierden relevancia desde la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos.

En plena amenaza bélica, los empresarios de Italia y Alemania se saltan a sus autoridades para negociar directamente con Vladimir Putin ante la posibilidad de una guerra.

El tablero de juego se mueve rápido. Desconectarse puede funcionar si los mexicanos no necesitaran tantas cosas, como smartphones o medicinas, por ejemplo, que en época de vacunas urgentes, el canciller Marcelo Ebrard debe mendigar a cambio de dinero proveniente de mano de obra barata mexicana, cada vez menos relevante en un mundo digital. Se debilitan los terms of trade nacionales.

Ante la falta de capacitación real de los jóvenes, pronto no habrá mucho qué vender. La pobreza acecha.

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