Parteaguas

Los yucatecos se ponen serios

Una nueva planta de Woodgenix fue instalada en Sky Park, una de las pocas inversiones de parques industriales en Yucatán.

Tomen a Falco Electronics como ejemplo. La semana pasada esta compañía internacional fundada por yucatecos y dirigida por David Gibellini, inauguró su sexta planta en Umán, en la zona metropolitana de Mérida.

Desde ahí, pero también procedentes de Xiamen, China, y Bangalore, India, hace envíos a 10 países.

¿Qué vende? Partes para productos electrónicos que compra Tesla, de Elon Musk; y componentes eléctricos como los que tienen ustedes en el medidor de electricidad de su casa, que envía a CFE los datos para que les llegue el recibo. Entre sus otros clientes están General Electric-Aclara, Welch Allyn y Schneider Electric.

Sus plantas yucatecas destacan por la aparente prevalencia de mujeres en el área laboral, en las que la coordinación de sus movimientos parece coreografía. Un 70 por ciento del equipo es femenino.

Los fichajes específicos también cuentan. En ánimo de abrir más mercado, la empresa contrató en octubre al experto en ventas industriales Aaron Buchholz, proveniente de KG Technologies, empresa de Rohnert Park, California. Él hace mancuerna ahora con talento local como el de Justo Fonz Paullada, director de operaciones egresado del Instituto Tecnológico de Mérida.

Eso ocurre en el lugar específico de las instalaciones de Falco. ¿Cuál es el contexto del estado?

Hace un año, Deloitte puso a Yucatán en el primer lugar de ambiente de negocios. Rebasó a la Ciudad de México, a Nuevo León, y dejó en segundo lugar a Tamaulipas…

La actividad industrial medida hasta septiembre de 2021 -ayudada en parte por la base de comparación- había crecido en un año 10 por ciento de acuerdo con datos del Inegi. Como referencia, la de Tamaulipas y la de Nuevo León aumentaron 1 por ciento.

Unos días antes de la de Falco, chinos inversionistas inauguraron la segunda planta de Woodgenix, en Kanasín, también en la zona conurbada de la capital.

Se trata de una fabricante de cocinas preconstruidas que atiende al mercado estadounidense, cuya actividad requiere del procesamiento diario de 6 mil 400 hojas de triplay de madera proveniente de Europa, actualmente.

La empresa presidida por Yinan Li encargó una encomienda a Guillermo Mena, director de operaciones de la compañía: desarrollar un clúster industrial relacionado con la industria de la madera, que comprende la industria forestal sustentable.

Empresarios locales apuestan ya a la producción de árboles maderables, particularmente en el sur del estado, justamente con el propósito de atender necesidades actuales y futuras de una empresa que avisó que construirá una tercera planta en la pequeña localidad de Seyé, a una hora de Mérida.

La nueva planta de Woodgenix fue instalada en Sky Park, una de las pocas inversiones de parques industriales en el estado, debilidad advertida por especialistas inmobiliarios como los de Orange, en Nuevo León, que analizan desde hace tiempo la oportunidad de una inversión en la zona.

Al menos un par de clusters industriales adicionales se vislumbran a partir de intenciones como la del empresario José Antonio Loret de Mola, promotor de un nuevo aeropuerto para Mérida, a ubicarse en la salida a Campeche, junto al cual contempla justamente una zona de logística industrial.

Yucatán atrae inversiones particularmente por su seguridad. Abonan también mejoras regulatorias y la factibilidad de llevar a cabo trámites en línea, que en otros estados deben pasar por distintas instancias burocráticas. El gobierno presume con frecuencia la Ventanilla Única de Inversiones, llevada a cabo con el apoyo de la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE). Al estado ya llegaron inversiones relevantes de Kekén, Grupo Modelo, Amazon, Walmart y entre otros esperan el astillero de la italiana Fincantieri.

Los retos para Yucatán, detallados también por Deloitte, se encuentran en contener un posible incremento en la corrupción y solucionar más ágilmente los conflictos entre empresas. Mientras, sí, los yucatecos se ponen serios.

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