Parteaguas

Cuatro jefes en peligro de extinción

El director de la compañía de inversión más grande del mundo, Blackrock, revisa implícitamente qué prácticas de negocios ya murieron o van a morir pronto.

Muchos pueden centrar en el presidente la razón de su infortunio. Algunos tendrán razón.

Si el negocio va mal, es solo culpa de Andrés Manuel López Obrador, seguramente...

Es culpa de él seguir pagando salarios que rondan los 5 mil pesos mensuales, por ejemplo. ¿Incluso cuando el margen de utilidad sí deja para aumentar sueldos?

En días en los que Uber lleva hasta la comida, cambia también la forma en que las personas trabajan y compran. Eso crea nuevos negocios para quienes innovan y destruye a los empresarios que pensaron que nada cambiaría.

Larry Fink propone esta semana una autocrítica en defensa del capitalismo. En su carta anual a directores de empresa, el director de la compañía de inversión más grande del mundo, Blackrock, revisa implícitamente qué prácticas de negocios ya murieron o van a morir pronto, como consecuencia de decisiones de su líder.

Los que no hablan con su gente. Los empleados necesitan saber cuál es la misión de su jefe. ¿Por qué hace lo que hace? También, entender a través de los ojos del dueño del negocio. ¿Qué le afecta del entorno? ¿Por qué y cómo intenta esquivar los golpes?

“Los activistas políticos, o los medios de comunicación pueden politizar lo que su compañía hace. Pueden secuestrar su marca para promover sus propias agendas. En este entorno, los hechos por sí mismos suelen estar en disputa, pero las empresas tienen la oportunidad de liderar. Los empleados recurren cada vez más a su empleador como la fuente de información más confiable, competente y ética, más que el gobierno, los medios de comunicación y las ONG”, dice Fink.

Los que creen que todo sigue igual. En esta parte de su misiva, Fink es enfático:

“Si bien la rotación y el aumento de salarios no son una característica de todas las regiones o sectores, los empleados a lo largo del mundo esperan más de su empleador, incluyendo más flexibilidad y trabajo más significativo.

“A medida que las compañías se reconstruyen después de la pandemia, los CEO enfrentan un paradigma totalmente diferente del cual estamos acostumbrados. Las compañías esperaban que los trabajadores fueran a la oficina cinco días a la semana. Rara vez se discutía la salud mental en el lugar de trabajo. Y los salarios de aquellos con ingresos bajos y medios apenas crecían. Ese mundo ha desaparecido”.

Los que no son humildes. Mucha gente que antes trabajaba en la oficina en este momento puede estar sentada en la mesa del comedor escuchando el ruido provocado por uno de sus hijos y cuidando la estufa mientras queda lista la comida. La pandemia resaltó las relaciones íntimas y temas como la igualdad social, el cuidado infantil y la salud mental.

“Estos temas ahora son el centro de atención para los CEO, quienes deben reflexionar sobre cómo utilizar su voz y conectar con los temas sociales importantes para sus empleados. Aquellos que muestran humildad y se mantienen firmes en su propósito tienen más probabilidades de desarrollar vínculos que perduran durante toda la carrera de alguien”.

Los que ignoran el medioambiente. Aquí he escrito sobre tres siglas: ESG o ASG, que reúnen la preocupación actual de las personas en el mundo: El medioambiente (environment, en inglés), la sociedad y la gobernanza de cada empresa. El director de Blackrock expone que hace dos años escribió que el riesgo climático es riesgo de inversión y en ese periodo, las inversiones sostenibles alcanzaron 4 billones de dólares (trillion).

“Esto es solo el comienzo del cambio tectónico hacia una inversión sostenible”, advierte Larry Fink. “Cada compañía y cada industria será transformada por la transición a un mundo con cero emisiones netas. La pregunta es, ¿usted liderará o será dirigido?”.

¿Acaso este acérrimo defensor del crecimiento de capital de patrimonios tuvo una epifanía?

Más bien se suma a una lista de directivos y gobernantes que perciben que ahora sí, la herida llega al hueso. Así lo explica él:

“No es un ‘despertar’. Es capitalismo impulsado por relaciones mutuamente beneficiosas entre usted y los empleados, clientes, proveedores y comunidades de las que su compañía depende para prosperar. Este es el poder del capitalismo. En el mundo globalmente interconectado de hoy, una compañía debe crear valor y ser valorada por todos sus stakeholders con el fin de entregar valor a largo plazo a sus accionistas”, dice uno de los hombres más capitalistas del mundo.

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