Parteaguas

Los millones que sorprenderán a AMLO

‘En los hechos, existe ya casi una decena de unicornios nacionales y todos alcanzaron tal identidad durante los últimos 12 meses.’

Por esta vía cayó más dinero que lo que el presidente invirtió del dinero de todos en la refinería o en el Tren Maya. Fueron 3 mil 400 millones de dólares durante este año.

Esa es la cifra contenida en un documento de tres páginas que esta semana recorre algunos chats en Whatsapp de quienes gustan del ambiente de apostar dinero en empresas recién nacidas o ‘startups’ y que revela que la inversión sí avanza fuerte en algunas actividades nacionales.

La pista de la citada friolera emergió desde la mitad de 2021. Fue sorpresivo ver que de pronto surgió una lista de empresas ‘unicornio con ‘sangre’ mexicana que ya valen más de mil millones de dólares, cada una:

Kavak, Bitso, Clip, Konfio, Incode, Jokr, Merama, Clara y claro, GBM, que por tener ya antigüedad considerable, su salto de este año es vista con recelo por emprendedores de nueva generación.

En los hechos, existe ya casi una decena de unicornios nacionales y todos alcanzaron tal identidad durante los últimos 12 meses. Vienen más en camino.

¿Qué venden? La más notoria por su valor de 8 mil 700 millones de dólares es Kavak, nombrada así en recuerdo de una región de cuevas y cascadas de Venezuela, país de origen de sus fundadores. Vende coches usados pero acelera en el negocio financiero.

Bitso vende criptomonedas; Clip, dispositivos para cobros con tarjeta en celulares; Konfío, financiamientos; Incode, inteligencia artificial para reconocimiento de identidad de cuentas bancarias; Jokr, abarrotes a domicilio; Merama es una suerte de ‘esteroides’ para pequeñas empresas con las que se asocian, y Clara ofrece servicios de administración y pagos.

Pero regresemos a lo de los millones acumulados. ¿Quién hizo el trabajo de contar el dinero invertido?

Me advierten que el mérito es de la aceleradora Endeavor y de los inversionistas de la latinoamericana Kaszek, de Hernan Kazah y Nicolas Szekasy.

El documento mencionado incluye un comparativo con otros sectores que reciben capital, ejercicio que revela que el dinero apostado en estas jóvenes compañías podría ya superar el venido de afuera para la minería, la construcción y el sector eléctrico, particularmente ahora que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador rechaza la inversión privada.

Pero a decir de sus discursos, el presidente tiene poco conocimiento de la actividad del ‘venture capital’ que detonó este año la creación de unos 25 mil empleos directos de nueva generación solo en 2021, de acuerdo con el documento referido.

El ecosistema es alimentado con dinero de millonarios nacionales y extranjeros, pero también con recursos extranjeros de pensiones.

Destacan los fondos Nazca, con 36 emprendimientos; Dila, con 29; Kaszek, con 27 y 500 Startups y ALLVP con 26 cada uno. Pero no puede obviarse la presencia del gigante global Softbank o de Ignia, que ha reportado a sus socios ganancias netas anuales en dólares por arriba del 50 por ciento gracias al crecimiento en la valuación de compañías en la que ha invertido, como Sr Pago, que vendió a Konfío obteniendo con ello utilidades.

Al final, el negocio de dichos fondos consiste en descubrir emprendedores que brinden oportunidades para capitalizar y detonar sus empresas a fin de salir de éstas cuando crezcan o simplemente valgan más.

Es una práctica global que llevó al nacimiento de la bonanza de Silicon Valley, en donde hoy destacan Google o Facebook, que en su momento fueron también startups.

La suma de 3 mil 400 millones de dólares invertido en México supera 20 por ciento a todo lo de 2020, más todos los años anteriores. Es un hito y refleja también la urgencia de administradores por mover capital extranjero que, ante la saturación de esta actividad en naciones desarrolladas, arriba a países del sur en la búsqueda de tesoros.

¿Lo triste? Que a ese brinco suscitado por su llegada no se suman los administradores de los más grandes fondos de inversión que existen en México: las Afore, que con su apatía impiden a los trabajadores mexicanos tomar un pedazo de estas oportunidades y a los fondos nacionales, competir con los que vienen de afuera. Ellos no ganan amigos en estos días.

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