Parteaguas

Nadie podrá pararlo

Hoy, las compañías que quieran vender a las más grandes empresas manufactureras del mundo deben cumplir con estándares ambientales, sociales y de gobierno corporativo.

Curarse en salud. Pocas veces ese dicho habría quedado mejor para las empresas más relevantes del mundo.

Hoy se curan en salud. Aceleran como nunca para evitar que ustedes pidan dentro de poco que las castiguen… o las cierren.

A la luz de las discusiones que los distraen, los mexicanos lucen alejados y pequeños frente a lo que se viene. A partir del 31 de octubre escucharán de la COP 26, en Glasgow, Reino Unido, ‘otra reunión más’ dentro de la ‘aburrida’ agenda de la ONU en torno al cuidado del medioambiente.

Pero ante lo que anuncian ya todos los días las compañías más grandes, este encuentro parece detonar cambios que no han visto las personas en toda la historia.

Revisen lo que anunció ayer la fabricante de su iPhone y eso ayudará a comprender la relevancia del asunto.

¿Recuerdan Mexichem? Es una empresa petroquímica fundada por Antonio del Valle Ruiz y sus hijos, misma que cambió su nombre por Orbia. La familia solía presumir que los cables con los que cargan ustedes su celular, contienen materiales producidos por esta empresa mexicana. Ahora analicen lo que comunicó ayer, justamente la fabricante de esos smartphones:

“Apple anunció hoy (miércoles) que ha más que duplicado el número de proveedores comprometidos con el uso de energía 100 por ciento limpia durante el último año, acelerando el progreso hacia su ambicioso objetivo 2030 de ser una emisora neutral de carbono en toda su cadena de suministro y productos”.

¿Orbia está en esta lista de proveedores? De no ser el caso, están en riesgo sus ventas. Si está incluida… ¿Qué hará con la electricidad que le entrega una CFE que parece marginar la energía limpia?

¿Qué será de los trabajadores de Foxconn, una empresa gigantesca venida de Taiwán, que instaló operaciones en Ciudad Juárez? ¿Estará en la lista de Apple?

Hoy, las compañías que quieran vender a las más grandes empresas manufactureras del mundo deben cumplir con estándares ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG o ESG en inglés, que es el término más común).

Sucede que la gente más preparada advierte ya sobre un deterioro de los ecosistemas que es innegable y debe parar, y la ONU ha llamado a cuentas a todos para este fin de semana, en Glasgow, en una reunión que la pandemia pospuso un año.

¿A qué creen que vino John Kerry hace dos semanas? El enviado estadounidense para el medio ambiente sonrió con sus interlocutores mexicanos, pero les instó a “tomar acción en todos los sectores de la economía y pasar a una economía de cero emisiones”, una transición que supondría un “cambio más grande que la revolución industrial”, de acuerdo con lo consignado por la agencia EFE.

¿Es justo que los países más desarrollados empujen a otras economías a limpiar el mundo que ensucian principalmente China y Estados Unidos? No parece ser la discusión, ya. Menos, cuando países como México dependen tanto de su vecino al norte.

El mundo cambia a la velocidad de un electrón.

Ayer conversaba con un joven, pero poderoso gasolinero mexicano, que está viendo el modo de atender a quienes necesitan electrolineras. Paralelamente, la madrileña Acciona, con presencia en México, respondió así a quienes aún dudan del avance de los coches eléctricos: anunció la compra de Cargacoches, una compañía dedicada a la instalación y gestión de puntos de recarga de vehículos eléctricos en España.

Invertirá para pasar de 450 a 25 mil puntos de carga en territorio ibérico. Promete una red con 100 por ciento de energía renovable y libre de emisiones.

Pero olviden si quieren lo que pasa en Ciudad Juárez, en España o lo que se viene en Glasgow.

El año que entra, las Afore que guardan el dinero de su retiro, estarán obligadas a medir riesgos ESG en sus inversiones. Habrán de ‘curarse en salud’ ante una población que no querrá ver un desvanecimiento de su patrimonio, solo porque alguien no revisó proyectos que serían afectados por el cambio climático. El impacto que viene por la vía de las siglas ESG, nadie podrá pararlo.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

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