Parteaguas

¿‘Chocolates’, justo ahora?

Otra vez, otro presidente quiere regularizar los autos ‘chocolate’, como lo hicieron algunos de sus antecesores, y eso siempre detona reuniones en las que las automotrices se inconforman.

Hoy a las oficinas de Bucareli deben llegar quienes representan a una industria que cambió la situación de Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí…

Es la sede de la Secretaría de Gobernación, en donde citaron a un encuentro motivado por el anuncio presidencial de que legalizarán los autos ‘chocolate’. Los coches ‘chuecos’, vaya.

El término apela evidentemente a lo que no es ‘derecho’ en el lenguaje coloquial mexicano, lo que no está hecho conforme a la ley.

Otra vez, otro presidente quiere regularizarlos, como lo hicieron algunos de sus antecesores en el pasado y eso siempre detona reuniones en las que la industria automotriz se queja, mientras que el gobierno, en la intimidad de una oficina, explica razones que regularmente son las mismas: sí, conseguir votos fronterizos, pero también la atención a un verdadero problema social.

Esta vez, empero, el contexto es muy diferente en ambas posiciones tan distantes. Mucha gente realmente no tiene para comprar un coche ‘derecho’ sin sacar recursos destinados a la supervivencia, y la industria de veras está en problemas.

Por su escasez, los coches se encarecen por encima de la inflación –9 por ciento durante los últimos 12 meses, dice el Inegi– y eso orilla a familias a comprar el carro que pueden, no el que quieren. Pero también es cuestión de que ustedes busquen información en internet para que vean que las ventas están en mal momento debido en parte a la falta de insumos para fabricarlos, como esos semiconductores, ahora tan famosos. Se multiplicaron los problemas.

Esta semana se celebra en San Antonio, Texas, el USMCA Automotive Industry Summit, de la organización MexicoNOW, en el que participan varios directivos de armadoras en México. Notoriamente, los de Nissan, Volkswagen, Toyota, Mitsubishi, entre otros.

También llegaron sus proveedores, empresas que producen desde pesados fierros hasta las calcomanías que están pegadas en el marco de las puertas y que indican el número de serie del carro y a qué presión deben ir las llantas.

Es uno de esos encuentros que aún se sienten raros por congregar a más de mil personas presencialmente en estos días de parcial encierro.

Los asistentes representan a los fabricantes vaya, que encaran una pandemia que de inicio les cerró las agencias y ahora les suspende las fábricas porque faltan cosas para hacer los carros. Para colmo, los coches que sí producen se atoran en los puertos extranjeros que están llenos por todo lo que ustedes piden ahora a través de Amazon o Mercado Libre.

El problema lo describió ayer Matt Blunt, representante de las tres armadoras estadounidenses Ford, GM y Stellantis (Fiat Chrysler), a través de American Automakers (AAPC):

Las fábricas han tenido tantas suspensiones, que equivalen a dejar de vender 2 millones de vehículos y cerrar nueve plantas automotrices durante todo un año. Y eso es en Estados Unidos, un país que ya ofreció incentivos por 52 mil millones de dólares para instalar fábricas de semiconductores en ánimo de destrabar cuanto antes el lío.

En México pocos hacen cuentas, pero solamente esta semana, la coreana KIA cerró temporalmente sus plantas de Pesquería, Nuevo León, una experiencia por la que ya pasó Volkswagen, en Puebla, entre otras, justamente por falta de chips.

Los miembros de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores reportan cifras que no veían desde hace años… y justo ahora, el gobierno comunica que pretende legalizar los coches ‘chocolate’.

Este jueves, José Zozaya, presidente de la AMIA, gremio de las grandes fabricantes, expresó públicamente así su sentir: “(Para atraer inversiones) necesitamos Estado de derecho, y legalizar los coches que entraron ilegalmente al país, eso no es Estado de derecho”.

Tan dura está la tormenta que no hay tiempo para analizar en México el contexto de lo que subyace: la inevitable transición de las plantas automotrices hacia la fabricación de los coches eléctricos.

Pronto, buena parte de la producción reducirá su necesidad de autopartes, simplemente porque estos nuevos vehículos necesitan menos piezas. ¿Está listo el gobierno para apoyar al Bajío? Hoy el foco está en los ‘chocolates’.

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