Parteaguas

AMLO va contra sus paneles solares

La iniciativa de reforma eléctrica inhibe la libertad de invertir en energías limpias, un mes antes de que sea celebrada la COP 26 de la Organización de las Naciones Unidas.

¿Tienen paneles solares en la azotea? Lean este texto de la iniciativa de reforma del sector eléctrico propuesta por el presidente:

“Conforme a lo dispuesto en los artículos 25, 27 y 28 constitucionales de este Decreto, se constituye al Estado en el responsable del Sistema Eléctrico Nacional, por lo que el mismo día de la entrada en vigor del presente Decreto, se instala dicho sistema en los términos siguientes:

a) Los permisos de generación eléctrica otorgados y los contratos de compraventa de electricidad con el sector privado, se cancelan, así como las solicitudes pendientes de resolución”. Es el artículo segundo transitorio de la propuesta de reforma presentada la semana pasada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

No hay espacio para las ambigüedades. Con su iniciativa, el mismo mandatario que suele hacer referencias a hazañas de héroes nacionales, quiere terminar esas relaciones comerciales con la gente y convertir a Manuel Bartlett Díaz, director de la CFE, en el prócer que cuide a los mexicanos en un asunto del que dependen casi tanto, como de la comida.

Este texto no pretende defender las simulaciones que sí surgieron con legislaciones ambiguas que muy probablemente permitieron esconder como socios de ‘autoabasto’, a simples vendedores y compradores de electricidad.

Aquí lo más importante es la atención a la mayoría, a esos contratos de compraventa de electricidad que la CFE tiene con miles de personas que los firmaron por necesidad.

Son esos que permitieron instalar paneles que hoy son más o menos visibles en miles de techos porque los pagó el dueño de una casa, tienda o restaurante, para reducir el monto de sus facturas de electricidad, lo que de paso le echa la mano al planeta.

Los sistemas de paneles producen electricidad con energía proveniente del sol, misma que es luego ‘inyectada’ al sistema a través del cable que conecta su casa o negocio al poste de electricidad.

Hay una capacidad de casi 6 mil megawatts instalados en México de generadores de energía fotovoltaica, suficientes para alimentar tres cuartas partes del área metropolitana de la capital del país.

Mientras más de estos operen, menos es requerida durante el día la energía que el equipo de Bartlett produce principalmente quemando carbón, combustóleo, diésel y gas natural. Es electricidad que la CFE deja de cobrar y eso disgusta a quienes habitan el Palacio Nacional.

Otra ventaja ciudadana: el sol no puede ‘huachicolearse’, lo que elimina negocios turbios de suministro de combustibles a la CFE. “Tú ponle ahí que llegaron 20 mil litros”... “pero, señor, fueron 10 mil”... “tú ponle, hombre, y ahí te va una lana”.

Con su propuesta, el presidente defiende los deseos de una generación que por razones biológicas va de salida, en detrimento de una mayoría de jóvenes menores de 30 años a los que deben quedarles 50 años de vida y que lidiarán con un planeta cada vez más caliente.

Deja de lado además, la afectación que una decisión tendrá sobre miles de vendedores, instaladores y otras personas involucradas en el negocio de vender e instalar paneles. Eso, en plena crisis pandémica.

La redacción de los párrafos del inicio de este texto es clara y cualquier distinción que pudiera hacer el gobierno para cancelar solo contratos ‘seleccionados’, derivará en un acto que violaría la Constitución, que indica que en este país las leyes son iguales para todos.

Cualquier diferencia motivaría amparos con una gran posibilidad de éxito ante la Suprema Corte de Justicia.

El gobierno evidencia con esta iniciativa su profunda ignorancia en torno al retador contexto mundial. Su texto inhibe la libertad de invertir en energías limpias, un mes antes de que sea celebrada la COP 26 de la Organización de las Naciones Unidas.

La ONU convoca a sus miembros a resolver el calentamiento global con decisiones contundentes, presionada ahora por una nueva generación que se asume global y afectada por lo que hicieron quienes le antecedieron.

La evidencia está en expresiones como la de Greta Thunberg y su “bla, bla, bla”. Eso no puede pararlo AMLO, quien posiblemente desdeñe equivocadamente la relevancia de esa ola.

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