Parteaguas

AMLO norteamericano

Escapar de la dependencia de Asia no es solo una intención nacional, sino que es indispensable para Norteamérica, ahora que esta región pierde mercados.

Hace unos días, un grupo español de pobre reputación vino a ‘alertar’ a los mexicanos acerca de un posible viraje de México hacia cualquier cosa que ellos entienden por comunismo.

No creo que valga la preocupación, si alguien la tiene. Al menos, no en este momento.

Ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó hacia dónde apunta la brújula del país. Entre otros destinos, a un 5 por ciento de crecimiento económico anual, dijo él, de aquí a que acabe la administración.

De acuerdo con lo dicho, mucho de eso depende de que México se aparte de ideales distintos a los que persigue Estados Unidos, nación que puede ser otra cosa, pero no comunista.

En resumen, el presidente apuesta a tres ‘caballos’ en esta carrera contra el tiempo que termina con el sexenio:

Uno. Las fábricas. En plena concordancia con sus antecesores, el presidente aprueba y fomenta la manufactura que generó trabajo en el Bajío y en el norte del país.

“¿Cómo no vamos nosotros en América del Norte a tener capacidad para producir electrodomésticos?, ¿por qué un estadounidense compra un refrigerador y se lo entregan en tres meses, si podemos estar produciendo en América del Norte todos los electrodomésticos? No depender de Asia”, sostuvo López Obrador durante su conferencia matutina.

En efecto, México depende de que los estadounidenses, canadienses y también mexicanos traigan dinero para abrir plantas de fabricación. Igualmente para Estados Unidos es importante que el país produzca con bajos costos desde pantallas como las que fabrican en Jalisco, hasta modernos vehículos eléctricos como el Mustang Mach E, de Ford, en el Estado de México. ¿A propósito, puede éste ser considerado electrodoméstico?

Escapar de la dependencia de Asia no es solo una intención nacional, sino que es indispensable para Norteamérica, ahora que esta región pierde mercados a la velocidad de Huawei.

La consigna es compartida por la US Chamber of Commerce, poderosa organización empresarial que empuja al presidente Joe Biden y a congresistas a hacer lo necesario para contener el made in China. Recuerden la reciente visita de la vicepresidenta Kamala Harris a Palacio Nacional, en junio; y un mes después, la de los senadores, el demócrata Tim Kaine y el republicano Rob Portman. ¿A qué creen que vinieron?

Dos. Las remesas. En la mente del presidente, las personas nacidas en el país son una valiosa fuente de dólares, vía su duro trabajo en tareas como la de la construcción. Las manos hechas en México son, como tal, otro producto de exportación.

“Antes a lo mejor no era tan importante la relación económica o podría aplicarse la frase atribuida a Porfirio Díaz: ‘Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos’; ahora lo que yo he acuñado como frase es: Bendito México, tan cerca de Dios y no tan lejos de Estados Unidos. Nada más piensen cuánto se está inyectando a la economía estadounidense de recursos en el tiempo que lleva el presidente Biden”, destacó el mandatario este lunes.

“Es mucho recurso, mucho dinero; además, viene un plan ahora en Estados Unidos para crear infraestructura y también significa muchos recursos económicos. Entonces, lo que nosotros estamos ahora haciendo es convenciendo de que se puede regularizar, ordenar el flujo migratorio, porque se necesita fuerza de trabajo”, recalcó ayer el presidente...

Tercer caballo: Turismo. Todo lo que fue a hacer a la península de Yucatán el fin de semana tiene como último fin, la atracción de turistas. El Tren Maya es una herramienta para ese propósito. López Obrador, como pocos, es capaz de pensar en lo que viene para el pueblo zapatero de Ticul, muy cercano a Uxmal, mediante un camino del que pocos más estaban al tanto, pero también en el futuro que depara el único balneario nacional, quizá, que no necesita referencias para quienes pagan en dólares:

“Ya Cancún ya está recuperado, ya está en la situación que se encontraba antes de la pandemia y va hacia adelante”, dijo ayer AMLO. Aquellos que temen el comunismo… pierdan cuidado. No cabe por ahora.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

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