Parteaguas

La mala suerte del director de Pemex

De manera oficial, lo que ocurre en Pemex no es consecuencia de errores; al parecer, la suerte juega en contra de la petrolera.

Lo que ocurre en Pemex, oficialmente no es consecuencia de errores. Si algo sale mal en la petrolera es producto de circunstancias fuera del control de su director, Octavio Romero. Al parecer, la suerte juega en su contra.

Posiblemente también por mala fortuna, alguien en su equipo parece haber traspapelado 11 advertencias trimestrales seguidas en las que ellos mismos advirtieron fallas en máquinas de compresión que no han sido resueltas. Casualmente, el ‘siniestro’ de esta semana en el que perdieron la vida cinco trabajadores, estuvo relacionado con ese proceso industrial.

“(La plataforma involucrada en el siniestro) tiene que ver con el recibo del gas, compresión de gas para mandarlo a la inyección de gas para la producción de aceite”, explicó Romero.

Pero vamos por partes. Al actual director de Pemex sí le entregaron ruinas y en este espacio el problema fue advertido antes de la elección de 2018.

La administración de Enrique Peña Nieto, que parecía no saber más allá de lo que ocurría en Los Pinos o en Palacio Nacional, dejó en manos de Hacienda el negocio.

En última instancia, fue gente cercana a esa secretaría la que dirigió el destino de Pemex. La meta fue cuadrar las cifras, aunque eso convirtiera la operación en un puesto de garnachas. Los resultados fueron devastadores para campechanos y jarochos.

La baja en la inversión de 2012 a 2018 desplomó las actividades de la industria de hidrocarburos, al punto de que la economía campechana acabó la década con la mitad del tamaño que tuvo en 2010.

Y en esta calidad entregaron Pemex, de acuerdo con lo que consta en documentos públicos que ustedes pueden ver a través de su smartphone:

“El envío de gas a la atmósfera aumentó 19.6 por ciento para ubicarse en 241 millones de pies cúbicos diarios, explicado por el mantenimiento a equipos de compresión, rechazos de los centros procesadores de gas debido a fallas operativas y mantenimientos no programados, fallas operativas en equipos de compresión, así como por el envío de gas a la atmósfera provocado por fugas y actos vandálicos”, expuso el último reporte trimestral correspondiente a la administración peñista de Pemex. https://bit.ly/3kjeBG5

A partir de entonces y ya en poder de la dirección morenista hubo 10 advertencias de gente de su propia organización en torno a fallas en equipos de compresión. Cada una correspondiente a cada trimestre posterior, contando hasta lo que va de este año:

“En el segundo trimestre de 2021, el aprovechamiento de gas hidrocarburo alcanzó el 86.9 por ciento”, dice el más reciente informe.

“El envío de gas a la atmósfera se explica por el incremento de la producción de los activos de Ku Maloob Zaap; la falta de infraestructura para el acondicionamiento de gas en el campo Ixachi; las fallas en la planta eliminadora de nitrógeno NRU; mantenimiento y fallas de equipos de compresión así como rechazos de los centros procesadores de gas de Pemex Transformación Industrial”.

Ese es otro problema –el de fallas en la NRU ubicada a 20 kilómetros de Macuspana, en Tabasco– del cual, hay que subrayarlo, el propio equipo bajo el mando de Octavio Romero, ya advirtió durante nueve trimestres seguidos desde junio de 2019:

“El incremento del envío de gas a la atmósfera se explica por el alto contenido de nitrógeno dadas algunas fallas en la planta eliminadora de nitrógeno NRU, así como mantenimiento a equipos de compresión”, indica el reporte al segundo trimestre de ese año, que ustedes pueden ver aquí: https://bit.ly/3y9in9O

El lunes, el director de Pemex dijo que existe un comité de riesgos críticos a su cargo que da curso al dinero para mantenimiento disponible en la petrolera, el cual, insistió él, es suficiente. No falta capital, aseguró.

Si hay dinero, luce extraño que las fallas de procesamiento de gas que expone su equipo desde hace casi tres años no hayan sido resueltas ya.

Oficialmente eso no es la razón de la reciente explosión, dijo Romero el lunes:

“(El siniestro) fue derivado no de una falla de equipo, sino de una tarea programada, donde hubo lo que conocemos todos como un accidente”. Mala suerte, vaya.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

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