Parteaguas

La ‘escalera loca’

Joe Biden ahora cargará con el peso político de no haber protegido al gobierno de Afganistán, que su nación ayudó a instalar.

De aquel viejo programa de Chabelo llamado En Familia, recuerden el frustrante concurso de la ‘escalera loca’.

El pobre participante debía usar su equilibrio y montar una inestable escalera hecha con cuerdas, dispuesta casi de manera horizontal, ligeramente inclinada. La meta era alcanzar y tocar un botón que hacía sonar una alarma que convertía en ganador a quien lo consiguiera y, por tanto, acreedor al reconocimiento nacional, amén de un ‘carro deslizador Avalancha’. No recuerdo a alguien que haya completado la hazaña.

La gente de esta generación parece enfrentar un reto similar. Las cosas parecían mejorar antes de desajustarse y como si faltaran problemas, este fin de semana los talibán en Afganistán volvieron por sus fueros.

Desde la perspectiva de quien está parado en la esquina de Reforma e Insurgentes, eso debe verse más lejano que la llegada de Messi al Paris St. Germain.

Pero México está colgado de la economía estadounidense y las cosas iban más o menos bien en esa relación hasta la primera mitad del año. Pintaban mejor ahora que el país vecino prepara una remodelación de la ‘casa’.

Caminos, carreteras, telecomunicaciones, acueductos… todo debe ser renovado próximamente a partir de un plan gubernamental que demandará desde cemento hasta obreros mexicanos dispuestos a hacer el trabajo pesado, que muchos estadounidenses no quieren hacer.

Pero primero vino el fuerte regreso de la pandemia, que hizo a todos repensar hasta la ida al restaurante.

Luego se atravesó una escasez de chips, que impide cumplir con la demanda de coches hechos en México para ese mercado.

Después, producto de una caída en la producción de petróleo en el mundo, vino un inusitado incremento en el precio de la gasolina en Norteamérica que ustedes ya sienten por la vía de la bomba de Pemex.

La gente de aquel lado de la frontera –y también de éste– deja de comprar cachibaches en afán de llenar el tanque y cumplirle al del gas, que también disparó sus precios.

En esas estábamos, cuando los talibán tomaron nuevamente control del gobierno de Afganistán, apenas un mes después de que el presidente Joe Biden dijera que eso no ocurriría.

No es cualquier asunto. Es el grupo vinculado con quienes fueron acusados por la nación más poderosa del mundo de atacar su territorio en aquella tragedia de septiembre 11, de 2001, en Nueva York. El tristemente célebre 9-11.

Si ustedes ya no pueden llevar sus cremas en el avión y deben cruzar arcos de seguridad antes de abordar el vuelo, es justamente como consecuencia del cambio que dio el mundo a partir de esos ataques.

Estados Unidos puede sentirse ahora más vulnerable y eso complica las cosas en el comercio mundial, como en los días posteriores a ese suceso, cuando se formaban largas filas de camiones en la frontera, esperando cruzar hacia el norte para llevar exportaciones. Antes de su contundente retorno, los talibán establecieron vínculos con varias naciones, entre ellas, China, país que promete inversiones en infraestructura, en interés de obtener acceso a los minerales afganos. Los asiáticos continúan avanzando.

Biden ahora cargará con el peso político de no haber protegido al gobierno de Afganistán, que su nación ayudó a instalar.

Donald Trump aprovechó el momento para descargar una campaña en contra del mandatario estadounidense, a quien le exige renunciar para “salvar a América”.

Todo eso da como resultado el posible debilitamiento de Biden justamente cuando su partido buscaba un último paso para la aprobación del citado paquete de infraestructura de 1.2 billones de dólares, en la Cámara de Representantes.

Ahora mismo, los mexicanos son ese individuo que buscaba tocar el botón de la escalera para retornar a la senda del crecimiento económico que no llega desde el final de 2019, pero los riesgos empiezan a sumarse, lo que podría obligar a tomar una posición defensiva.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

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