Parteaguas

‘Creemos que subestiman los profundos cambios que se avecinan’

El mundo ya aumentó su temperatura promedio 1.3 grados centígrados, muy cerca del límite de 1.5 autoimpuesto por líderes globales.

Los estadounidenses no tienen idea del calor que enfrenta la gente de Mexicali, menos lo sabían los de Portland, quienes ahora podrían darse una idea.

En esa ciudad estadounidense el calor subió a un récord histórico de 46 grados centígrados un día de este verano, lo que motivó este fin de semana un artículo en el que una habitante de esa ciudad describe lo siguiente:

“He tenido enfrentamientos personales con desastres climáticos durante cinco años consecutivos, comenzando en 2017 cuando la casa de mi madre se quemó en el incendio de Tubbs en California. Este verano, después de que las temperaturas alcanzaron los 116 grados (Fahrenheit) en Portland, Oregón, la ciudad a la que llamo hogar, sé que el juego ha cambiado. Si esto puede suceder, cualquier cosa puede ocurrir”, escribió Karleigh Frisbie Brogan para The Washington Post bajo el siguiente título: “Mi papá se prepara para el final de los tiempos. El cambio climático me hace pensar que yo lo debería hacer, también”.

¿Hay alguien optimista ante la realidad del calentamiento global? Sí, y además están apostando y haciendo dinero con eso. Varios de ustedes podrían hacerlo.

El éxito en México de GBM, empresa que permite invertir en compañías que cotizan en bolsa, indica que hay gente con acceso a ETFs. Son los Exchange Traded Funds, una suerte de ‘combos’ que incluyen varias acciones de una especie o actividad específicas.

Dentro de la oferta de estos ETFs está uno al que conviene poner atención. Como casi todos los instrumentos financieros, tiene un nombre horrible: iShares ESG Aware MSCI USA.

Ishares es la marca de ETFs de Blackrock, el mayor fondo de inversión del mundo y es el autor de este ‘combo’, el cocinero que decide qué acciones deben empaquetarse en este producto.

Las siglas ESG aluden a las palabras Environment, Social y Government. Vaya, este ETF agrupa empresas estrictas en criterios ambientales, de impacto social y de gobierno corporativo, lo que indica que el poder y las decisiones no están concentradas en una persona.

Todos esos son factores que favorecen que las compañías puedan crecer y ser rentables en los siguientes años.

Este ‘combo’ llamado ESG Aware MSCI USA incluye a Apple, Microsoft, Amazon, Facebook, Alphabet o Google, Nvidia, Tesla, JPMorgan y Visa.

Desde la perspectiva de Blackrock, el ajuste de los flujos de dinero hacia las empresas tecnológicas seguirá creciendo porque la economía tradicional ya no es compatible con la realidad.

El mundo ya aumentó su temperatura promedio 1.3 grados centígrados, muy cerca del límite de 1.5 autoimpuesto por líderes globales.

Este fin de semana esos líderes gubernamentales no pudieron ponerse de acuerdo en un plan para detener el calentamiento por encima de esa cifra, por lo que el impacto parece inminente, a menos de que el cambio venga del sector privado.

Esto publicó Blackrock en su informe de Perspectiva de Medio Año 2021, hace dos semanas:

“No existe una hoja de ruta para llegar a cero (emisiones) y creemos que los mercados subestiman los profundos cambios que se avecinan. Es poco probable que el camino sea sencillo, y vemos que esto crea oportunidades en todos los horizontes de inversión. Implicación táctica: Estamos sobreponderados en el sector tecnológico porque creemos que está mejor posicionado para la transición verde”.

Larry Fink, el líder de Blackrock viene advirtiendo desde hace tiempo y lo hizo en una carta al inicio del año. Quien invirtió 100 dólares en ese ETF en enero, hoy tiene 117 dólares en ese activo. Si lo hizo hace cinco años, hoy tiene 209 dólares.

No es solo Blackrock y no solo es Estados Unidos. Revisen el ETF llamado ChinaAMC CSI New Energy Automobile, que ganó 45 por ciento sólo en lo que va de este año.

Ese ‘combo’ incluye a fabricantes de baterías y otro equipo para una nueva generación de coches: Gotion, Eve Energy, Ganfeng Lithium… figuran entre los nombres.

El dinero se mueve hacia una economía de menores emisiones. El ajuste no será suave y no por eso es malo. Eso dicen Fink y su equipo, y ellos rara vez se equivocan.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

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