Parteaguas

Ahí va el Tren Maya… ahora viene el ‘puerto maya’

Hoy no parece haber manera de que camine un proyecto de infraestructura marítima que no pase por la venia de quien recibió del presidente la consigna de cuidar los puertos.

Los mexicanos construyen desde hace décadas coches en el país; luego, Querétaro y Chihuahua trajeron las fábricas de cuya producción derivan aviones, ahora Yucatán suma una intención de construir barcos. ¿Quién se sumó al esfuerzo? La Secretaría de Marina.

Regresen a noviembre. Cuando terminaba el memorable 2020, el gobierno del estado peninsular reveló una inversión en camino: la llegada de Fincantieri a México con una apuesta inicial estimada en 150 millones de dólares.

Ese aviso se basó en una carta de intención, en una promesa documentada y firmada por representantes de la empresa italiana dirigida por Fabio Gallia, un economista habitante de Roma, graduado por la Universidad de Turín. La empresa que comanda este personaje ha surtido tradicionalmente los pedidos de la marina italiana; es una compañía con valor histórico en esa nación.

La sola posibilidad de la llegada de un astillero de esa categoría a un país norteamericano rodeado de mar, pero en el que las navieras son pequeñas o inexistentes, llamó la atención de muchos.

La promesa no pasaría a más, a menos de que se cumplieran elementos indispensables para que llegara Fincantieri al país. Uno de ellos, quizás el más importante, surgió el martes.

Ese día, el gobernador Mauricio Vila y el director de la API de Progreso, Jorge Carlos Tobilla Rodríguez, firmaron un convenio de colaboración entre ambas instituciones para ampliar el puerto de altura yucateco, que es el único en la península del sur. Más relevante quizás, es quién presenció la escena: en calidad de testigo de honor, el titular de la Secretaría de Marina, el almirante José Rafael Ojeda Durán.

Hoy no parece haber manera de que camine un proyecto de infraestructura marítima que no pase por la venia de quien recibió del presidente la consigna de cuidar los puertos. Este en particular es uno que los yucatecos empujan desde hace 10 años, dada su lejanía terrestre con Estados Unidos, sus exportaciones están casi limitadas a lo que puedan sacar por barco.

Eso lo comprendió un gobernador yucateco que en su gestión del siglo pasado promovió la construcción de un cayo cercano a Progreso, bajo el mote ‘Isla Cervera’, en honor al citado político.

Víctor Cervera Pacheco optó por enfocarse en esa parte de la infraestructura en afán de que sus sustitutos no tuvieran más remedio que terminar el proyecto de un muelle que llevara hasta ese destino de 32 hectáreas, que todavía hoy representan la única zona local de embarque y desembarque. Pero para su llegada, Fincantieri requiere 40 hectáreas exclusivas para su operación.

Esa ampliación es la que el almirante advirtió que se pondrá en marcha ya:

“Hay que transmitir las ganas de hacer las cosas. Quiero reiterar mi compromiso al gobernador de que se hará todo para que este proyecto salga bien.

Este proyecto es una realidad y esta primera etapa se tiene que terminar antes de noviembre de 2023, si es antes mejor”, sostuvo Ojeda Durán, después de confirmar que el presidente Andrés Manuel López Obrador valida el proyecto que demandará inversión privada.

Los esfuerzos yucatecos por crear una industria marítima empiezan a apilarse. En abril, Trino Molina, dueño de ferris que comunican a Quintana Roo con sus islas, atendió en Progreso por primera vez requerimientos de mantenimiento de un crucero de Disney Cruise Line, en aviso de algo que podría repetirse.

Baja Ferries anunció en julio una ruta de cabotaje entre ese destino y Veracruz y poco antes, Invincible Boats anunció una inversión de 50 millones de dólares en una planta de producción a ubicarse en Kanasín, Yucatán.

Fincantieri podría llegar en buen momento. La empresa consiguió contratos con la Armada del gobierno estadounidense y a costa de las ganancias de la compañía, sus accionistas invirtieron fuertemente en digitalización, en afán de vender ahora también servicios de seguridad que diversificarán sus fuentes de ingresos y los harán más rentables.

De acuerdo con Google, la empresa alcanzó un valor histórico y su market cap ya subió 33 por ciento respecto al año pasado. Un ‘puerto maya’ como no ha tenido uno la región, luce oportuno.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

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