Andrea Campos batalló con la depresión desde que era una niña. Las terapias no le bastaron, pero cuando aprendió a programar encontró la manera de hacer una aplicación para que ayude a quienes se sienten como ella.
El sistema actual controlado desde sus oficinas en Cancún atiende de manera automática por medio de inteligencia artificial a personas de todos los países hispanoparlantes, brindándoles opciones de actividades que les permitan avanzar día con día en el camino de ‘ser la persona que quieren ser’. La aplicación se llama Yana, del acrónimo You Are Not Alone. Más de 3 mil personas ya la calificaron en App Store y tiene un promedio de 4.8 estrellas.
De acuerdo con Techcrunch, esta organización mexicana está a punto de alcanzar 5 millones de usuarios, la gran mayoría de ellos desde octubre de 2020, gracias a reseñas positivas de las tiendas digitales de Apple y Google. Campos y su equipo ya obtuvieron 1.5 millones de dólares de un fondo encabezado por ALLVP, Antoni & Lelo de Larrea Venture Partner.
Lo que sigue es crecer en atención del bienestar, incluso el de aquellos quienes pudieron salir ya de un cuadro depresivo. Parecen avanzar en la solución de un problema que aqueja a esta generación. La compensación económica llegará en algún momento.
Helena Verron quería encontrar una casa en Polanco, pero no más allá de Moliere. El lío fue dar con un asesor inmobiliario que le brindara lo que ella quería.
La solución consistió en un proceso casi medieval, es decir, caminar sobre las calles de la colonia buscando letreros, en afán de encontrar su nueva casa. Ahí vio el problema y se enfocó en solucionarlo.
Esta veinteañera de ascendencia ibero-germánica nacida en España, conoció la Ciudad de México durante su paso por una consultora en la que tuvo durante algún tiempo un trabajo formal que le exigió viajes constantes. Fue estable y dice ella que bien pagado.
Pero en la dificultad de encontrar departamento en la capital mexicana ella observó una oportunidad. Hace tres años vendió todo en su país, dejó a su madre en Europa y regresó con algo de dinero, sus 26 años de edad, más lo que traía puesto.
Lo que quería era corregir el problema ocasionado por incentivos mal alineados. Los clientes buscan su casa ideal y los asesores, la mejor comisión posible, lo que puede sesgar la entrega de opciones.
Trabajó con programadores hasta encontrar las primeras opciones de algoritmos que puedan resolver el dilema a quienes llenan un cuestionario cuando buscan un hogar.
La pandemia representó un obstáculo, pero hubo otros: “Tener a mi familia tan stopper. Lo complicado fue ‘echarle huevos’, porque te tiran, te levantan y te tiran de nuevo”.
Verron encontró a Braulio Arsuaga Losada y recibió un tanque de oxígeno.
El director general de Grupo Presidente es también presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico y pertenece a una de las familias más activas en materia inmobiliaria en la Ciudad de México.
Él se asoció con Verron y The Smart Flat cobró forma, juntos robustecieron el análisis de datos y la inteligencia artificial del producto que vende sus servicios a agencias de promoción de inmuebles. Al frente de la tecnología está otra mujer: Jazmín Serrano.
La intención es que las compañías promotoras reciban clientes filtrados y dirigidos, lo que quita fricción al proceso de comercialización. Pronto el servicio entrará a la plataforma de Huawei, lo que podría ponerla al alcance de quienes tienen smartphones de esta marca, como una herramienta para encontrar casa entre las 45 mil con las que según Verron ya cuenta su plataforma.
No está claro si The Smart Flat conseguirá resolver el nudo en un mercado que opera con prácticas del siglo pasado o si Yana podrá ascender al liderazgo de atención masiva de personas que enfrentan la depresión.
Lo que es un hecho es que quien consiga facilitar procesos obtendrá el negocio antes que los demás, como ocurrió con Airbnb en el hospedaje.
También es contundente el inicio de una vinculación entre los propietarios de negocios antiguos que acumularon capital y que pueden facilitar que las cosas ocurran desde México, en buena medida con el talento y empuje de ellas.
El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.