Parteaguas

¿Y cómo están, empresarios?

El encuentro de ayer entre empresarios y el presidente abre expectativas, de las que existen ya una colección.

El presidente se reunió ayer con empresarios en el museo Kaluz. Tendió la mano que otras veces ha representado solo eso, tender la mano.

La relación entre el mandatario Andrés Manuel López Obrador y quienes dirigen compañías de origen nacional se ha limitado a encuentros esporádicos de nulos frutos. Habrá que conceder de nuevo el beneficio de la duda a un político que en otras facetas, como la de jefe de gobierno, sí mostró el pragmatismo de la que hoy su gestión carece.

Ese pragmatismo podría permitir una convocatoria a inversiones de empresas que si bien no están de fiesta, al menos en la mayoría de los casos no están peor de la situación experimentada cuando inició el sexenio, salvo desafortunadas excepciones.

Entre los privilegiados con el acceso al encuentro de ayer destaca Daniel Servitje, el director de Bimbo, una empresa global con origen en México, cuyos ingresos totales aumentaron 14 por ciento durante la primera mitad del sexenio. Ayudada por una población que cada vez cocina más en casa, mostró un aumento de 14 por ciento en el valor de sus acciones desde los días en los que López Obrador tomó posesión.

Está también el caso de Kimberly Clark, por ejemplo, a cargo de Pablo González Guajardo y presidida por Claudio X González, quien asistió al encuentro pese a ser blanco frecuente de críticas en Palacio Nacional.

En lo que va del sexenio de López Obrador, su empresa ha elevado sus ingresos 8 por ciento, punta a punta.

Sin duda enfrentó como todos la circunstancia de una crisis pandémica, pero consiguió que las acciones de la compañía dueña de marcas como Kotex, Pétalo y Kleenex, aumentaran su valor 22 por ciento durante los más recientes tres años, de acuerdo con datos reportados por la Bolsa Mexicana de Valores y recopilados por Bloomberg.

Grupo Carso, de la familia Slim, no puede contar una historia similar, pero al menos los papeles de la empresa tienen un valor muy similar al de diciembre de 2018 y sus ingresos sí crecieron 18 por ciento en términos nominales desde entonces.

Emilio Azcárraga fue otro de los asistentes. La empresa que representa, Grupo Televisa, sí parece estancada.

Tanto el valor de las acciones de la compañía como sus ventas mantienen el nivel nominal de hace tres años, lo que manifiesta un reto.

Laura Diez Barroso cuenta una historia similar desde Santander México; si bien sus ingresos crecieron apenas tres por ciento en el periodo, desde que llegó el presidente López Obrador al poder, sus acciones aumentaron de valor casi 5 por ciento.

El verdadero problema parece focalizado entre los invitados al encuentro en el Kaluz:

Los Torrado, también representados ayer, sí encaran una drástica baja en sus ingresos vía Starbucks y sus marcas de restaurantes que aún son afectados por un confinamiento parcial en varias ciudades, que todavía en estos días y a 14 meses de iniciada la pandemia, continúa mermando las ventas de esta empresa cuyos ingresos actuales representan casi una cuarta parte menos respecto a aquellos que obtuvo al final de 2018, cuando este sexenio iniciaba.

El encuentro de ayer entre empresarios y el presidente nuevamente abre expectativas, de las que existe ya una colección.

No solo existe registro de reuniones de estas características, sino también de desayunos y comidas con empresarios de regiones o estados específicos que viajaron a solicitud del mandatario, sin obtener más que sonrisas y alguna vianda tabasqueña. Los oyeron, pero a decir de los hechos, a empresarios regionales tampoco los escucharon.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.


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