Parteaguas

‘Team’ EU vs. ‘team’ China

Estados Unidos se queda atrás y eso es riesgoso para México que produce casi todo lo que se le ocurre a los estadounidenses.

México está orillado a tomar una bandera. La red social más novedosa es TikTok y es china. La marca que compite contra la californiana Apple, es Huawei.

Estados Unidos se queda atrás y eso es riesgoso para México que produce casi todo lo que se le ocurre a los estadounidenses.

El presidente Joe Biden lo advirtió esta semana y ya dijo cómo plantarle cara a los asiáticos: renovando todo en su país. Tiene un plan de reconstrucción de infraestructura, esa que ustedes notan cuando al cruzar la frontera norte sienten la diferencia entre los caminos y banquetas de McAllen y los comparan con los de Reynosa, que les recibe con los baches abiertos.

Una diferencia similar es perceptible cuando salen de un aeropuerto estadounidense y aterrizan en uno chino. Estados Unidos luce viejo frente aquellos. Ocurre también en cables de electricidad, torres de telecomunicaciones y puentes de carreteras…

La buena: Joe Biden y los empresarios de su país están de acuerdo en empujar lo que él llama American Jobs Plan.

“Estamos compitiendo con China y otros países para ganar el siglo 21”, dijo el mandatario en su mensaje a la nación. “Tenemos que hacer más que reconstruir, debemos reconstruir mejor”, dijo el mandatario.

“El debate actual sobre un paquete de infraestructura le da al presidente Biden la oportunidad de un gran logro que ayudará a nuestra economía hoy y en el futuro” expresó esta misma semana la líder de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Suzanne Clark, quien preside la US Chamber of Commerce.

La mala: No están de acuerdo con el modo de pagar la remodelación.

Ésta costará unos 2 billones de dólares (dos millones de millones) de acuerdo con lo solicitado por la Casa Blanca.

Biden quiere que los más ricos de su país paguen la cuenta y éste es uno de sus argumentos:

“La brecha salarial entre los directivos y sus trabajadores se encuentra ahora entre las más grandes de la historia. Según un estudio, los directores ejecutivos ganan 320 veces más de lo que ganan sus trabajadores promedio”, divulgó Biden el miércoles durante su encuentro público nocturno con legisladores.

Ese mensaje fue en sentido contrario de lo que pide al menos públicamente, Suzanne Clark, en un texto expuesto un día antes del mensaje presidencial:

“La administración está buscando el mayor aumento de impuestos en 30 años para financiar una ambiciosa agenda”.

“El aumento de los impuestos a las corporaciones minaría el crecimiento y paralizaría la creación de empleo justo cuando está acelerando”. Ella pide que quien pague esa infraestructura sean los usuarios, a través de tarifas y cuotas como las contenidas en el recibo del celular o la que se paga al cruzar un puente carretero.

El asunto es relevante para México, mucho. El país depende de las inversiones privadas y en especial estadounidenses para reactivar la economía nacional.

Mensajes como el que publicó ayer GM en el sentido de que apostará mil millones de dólares en una planta de fabricación de autos eléctricos en Ramos Arizpe, Coahuila, representa la primera inversión significativa de una empresa automotriz en México desde que Toyota y BMW hicieron anuncios similares en 2015.

El capital que aplicará GM solo se explica bajo la lógica de un optimismo del regreso de la economía estadounidense que este año podría crecer 6 por ciento, una tasa no vista en casi 40 años, desde los días de Ronald Reagan. Sus consumidores se volcarán a las agencias de carros.

También se sustenta en el cambio de dependencia energética en el país vecino que de acuerdo con el plan Biden, debe transitar hacia el uso de electricidad generada con energías renovables, en lugar del uso de combustibles fósiles.

Los mexicanos están en el equipo de Estados Unidos bajo contrato. Es con esa nación con la que la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador selló un Tratado México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) y es a esta región a la que llegarán inversiones necesarias para competir sanamente con China. La reconstrucción de la infraestructura en el país vecino puede cambiar la historia del mundo y dar un empujón a la economía mexicana de un modo que no es posible precisar hoy. Conviene estar atentos al American Jobs Plan.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.


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