Parteaguas

Monterrey, ahí te va la Barbie

Hasta marzo, los ingresos por la venta de muñecas habían crecido 68 por ciento en la conocida compañía de juguetes Mattel.

Pregunten en su casa por qué los niños están pidiendo otra vez productos Barbie. Lo más importante de eso está en lo que representa del despegue económico de Estados Unidos y el impacto para mexicanos como los de Monterrey.

Es una locura. Hasta marzo, los ingresos por la venta de muñecas habían crecido 68 por ciento en la conocida compañía de juguetes Mattel, que dirige Ynon Kreize. “Lo motivó el continuo crecimiento de Barbie”, dijo él a analistas la semana pasada.

En general, las ventas totales de la empresa crecieron 47 por ciento en 12 meses. Solo en el primer trimestre del año, Mattel cobró 874 millones de dólares y su valor de mercado se disparó. Hoy vale 6 mil 947 millones de dólares, más del doble con respecto al año pasado.

El ascenso lo carga esa muñeca que marginó su típica imagen larguirucha y rubia, hasta multiplicarse por 24 personalidades; ahora tiene diferentes tonos de piel, estaturas, dimensiones corporales y hasta… capacidades. Una de las más exitosas versiones de Barbie durante 2020 es la que incluye una silla de ruedas.

Esa muñeca es el perfecto ejemplo de lo que pasa con los consumidores estadounidenses en este momento en el que confirman que son los mejores clientes de los mexicanos.

Allá, las casas se llenaron de niños con mucho tiempo de encierro y de papás cargados de dinero de sus salarios o de una parte de los 5 billones de dólares que repartió el gobierno de su país, con dinero prestado, para aliviar la crisis provocada por la pandemia.

Esos padres son millennials, una generación mucho más atenta a temas tan relevantes como el racismo y la paridad de género.

Era superficial, superblanca, aburridamente ‘perfecta’ y si tuviera un cuerpo de tamaño humano, no le cabría un hígado en el torso, ni podría cargar su cabeza. Ése fue el resultado de un análisis que Mattel hizo en torno a las razones de la caída en ventas que tuvo la Barbie hasta el final de la década pasada.

Ahora, de la mano de Lisa McKnight como directora del negocio de muñecas, ese perfil ha sido revertido. No solo en las jugueterías.

Su canal en YouTube ya tiene 10.5 millones de suscriptores y el video en el que aborda cómo la gente blanca suele obtener privilegios inmerecidos, acumula casi 2 millones de vistas.

Lo que viene es la competencia contra las secuelas de los Avengers. Una historia de “Chelsea y Barbie y el cumpleaños perdido” lanzada en Netflix de Estados Unidos y Canadá, se ubicó en quinto y sexto lugar, respectivamente, entre todas las películas disponibles en esa plataforma durante los días del lanzamiento. Ya preparan una película para el otoño.

Todo eso opera en favor de empleados y proveedores de una fábrica ubicada en Escobedo, Nuevo León, en el área metropolitana de Monterrey.

El año pasado, la compañía empezó a invertir más de mil millones de pesos en aumentar la capacidad de producción en esa zona que de a poco se convierte en un centro de producción juguetera, considerando la presencia de la danesa Lego, en Ciénega de Flores, un municipio cercano a la capital del estado.

En Escobedo, Mattel fabrica productos de las marcas Barbie y Hot Wheels, aprovechando la mano de obra barata de la región a la que trasladó producción proveniente de Canadá.

Los bajos salarios siguen siendo inherentes a los trabajos de manufactura en México, un país que además avanza lento en el proceso de aumentar la creación de empresas que puedan suministrar insumos como la tela que requiere la vestimenta de una Barbie con muchas tallas. No obstante, todo trabajo suma en una nación que es golpeada fuertemente por la pandemia tanto en el ámbito económico, como en el de la salud y la pérdida de vidas.

Mattel completa una lista de cientos de compañías ávidas de surtir a un consumidor estadounidense que cambió sus salidas al cine o al restaurante, por gastos en compras de todo tipo de cosas.

Esta mañana ustedes ya sabrán de las señales que dio el presidente Joe Biden en torno al futuro de la economía de su país, que de acuerdo con sus empresarios, se encuentra lista para detonar. Eso representa una potencial demanda creciente de muchos más juguetes fabricados en Monterrey.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero

Consulta más columnas en nuestra versión impresa, la cual puedes desplegar dando clic aquí

COLUMNAS ANTERIORES

¿Le afectó a Facebook sacar a Trump?
¿Más Suburbia y menos Liverpool?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.