Parteaguas

Apple ‘dispara’ los árboles

La compañía pretende capturar carbono y guardarlo en bosques sembrando árboles, si es posible, para siempre.

Tres millones de personas murieron ya por la pandemia y no es el mayor problema de la gente; lo que está a la vuelta de la esquina lo provocamos todos: la Tierra se calienta, se compromete la producción de comida y eso es solo una de las amenazas. Afortunadamente, incluso Apple reacciona.

La creadora del iPhone depende de pozos petroleros y de minas para obtener los materiales de sus productos, además, requiere barcos, camiones y aviones que los llevan a todos lados. Son casi 200 kilos –unos cuatro costales de cemento–los que cada mexicano, chico o grande, tendría que cargar para comprender el volumen de emisiones y contaminación relacionados con la fabricación y el uso en el mundo de los aparatos de la compañía de California solo durante 2018, de acuerdo con la ONU https://bit.ly/3eeHrUS.

La huella de carbono de la compañía totalizó ese año 25.2 millones de toneladas de CO2. Recuerden que sus celulares y su MacBook son cargados con electricidad producida con petróleo, gas o carbón, en la mayoría de los casos.

Esa preocupación provocó que el jueves, en un anuncio menos ruidoso que la presentación de un iPad, la compañía lanzara un proyecto para atrapar carbono a la antigua: sembrando árboles. Pretende capturar un millón de toneladas por año por la vía de gente, quizás ustedes, que plante esos vegetales.

“Los bosques, humedales y pastizales extraen carbono de la atmósfera y lo almacenan permanentemente en sus suelos, raíces y ramas”, digamos que ‘reveló’ el jueves Lisa Jackson, vicepresidenta de Medio Ambiente, Políticas e Iniciativas Sociales de Apple.

Serán 200 millones de dólares los que destine la compañía a este Fondo de Restauración o “Restore Fund” que deposita en Goldman Sachs, grupo financiero que administrará el dinero junto con la organización Conservation International, dedicada a señalar y salvar importantes recursos naturales con el uso de la ciencia.

“Mediante la creación de un fondo que genera tanto un rendimiento financiero como impactos de carbono reales y medibles, nuestro objetivo es impulsar un cambio más amplio en el futuro, alentando la inversión en la eliminación de carbono en todo el mundo”, expuso la semana pasada Jackson, de Apple.

La “descarbonización” es el nombre del juego nuevo que aún no parece haber llegado con fuerza a México. Amén de reducir emisiones, la propuesta llegada particularmente de Europa es la de atrapar carbono que ya está en el ambiente.

Apple pretende capturar ese elemento y guardarlo en bosques sembrando árboles, si es posible, para siempre. Eso se suma a esfuerzos de reforestación que la compañía hizo en Colombia y a los de sustitución de sus materiales, como los de las cajas y protectores de pantallas de productos nuevos, hechos ahora de fibras naturales, en lugar de derivados de petróleo.

La visión del equipo del director general de la compañía, Tim Cook, parece despegarse de la de Elon Musk, el fundador de Tesla que la semana pasada hizo una declaración vía Twitter, que luce decepcionante:

“Si hacemos multiplanetaria la vida, vendrá el día cuando algunas plantas y animales que desaparezcan de la Tierra, sigan vivas en Marte”.

Él y Jeff Bezos, fundador de Amazon, concentran sus fortunas en metas relacionadas con la conquista del espacio y sus tareas parecen distanciarlos de la solución de problemas en el planeta que habitan.

Estas discusiones están todavía alejadas de la realidad nacional, tan enfocada en el rescate de elementos antiguos de la economía, como la extracción del petróleo y la manufactura pesada. La descarbonización, la ciencia de datos, la inteligencia artificial, los nuevos diseños de satélites y la ingeniería genética como la de vacunas a las que aspiran los mexicanos, son productos que ya están en un país que hasta ahora solo actúa en calidad de consumidor, lo que a la larga costará cada vez más caro si queremos cambiarlos por crudo o por coches a gasolina.

Hay una película en Netflix con la que conviene entrar al tema del rescate del suelo, que es por donde puede empezar el trabajo de limpiar el aire: Kiss The Ground, narrada por Woody Harrelson. Para que vean que la guerra está lejos de perderse, pero tienen que moverse.

Director General de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero

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