Parteaguas

¿Se acuerdan de cómo era Estados Unidos en 2021?

Algunos comentaristas cuestionan la factibilidad de que los empresarios apoyen el proyecto porque implica alzas de impuestos a los más ricos.

Todas las fotos de sus viajes a Estados Unidos pronto entrarán en la categoría ‘retro’. El presidente estadounidense lanzó este mes un plan para hacer una cirugía a su país que también incluye una estrategia que se une con voces como la del conocido mexicano Gael García Bernal, quien mediante un nuevo documental advierte la urgencia de un cambio de sistema. Petróleo por sol. Más grande que la pandemia, llegó la emergencia de crear infraestructura en contra del calentamiento global.

Si lo que cambiarán en el país vecino se tratara de coches, sería como desechar un Ford Mustang 62 para poner en su lugar un Tesla Model X.

Cuando ustedes viajan a Estados Unidos, quizá se maravillen con el puente Golden Gate de San Francisco, pero no reparan en que fue construido en 1933. Tal vez se sorprendan con la cortina de la presa Hoover, cerca de Las Vegas, terminada en 1931, o incluso en esa misma ciudad, pueden divertirse en el hotel Caesar ‘s Palace, edificado en 1966.

Ese país ya envejeció. Lo que ocurre en puentes, presas u hoteles, pasa en carreteras o hasta en el aeropuerto JFK, de la gran New York, de 1948, que tiene salas comparables con las del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Los ductos de gas, petróleo y aquellos por los que pasa el agua que beben sus ciudadanos, acumulan décadas, lo que no preocupó mucho a los vecinos sino hasta que los chinos convirtieron sus ciudades en anaqueles de novedades gigantes.

Eso implica, por ejemplo, que de los nuevos puertos asiáticos pueden salir productos más eficientemente que de Long Beach, en California. Más eficiencia es más negocio.

Nuevas torres de telecomunicaciones provocan que los chinos extingan las billeteras. No son necesarias en un país en el que pueden pagar con el celular hasta una lata en la máquina de refrescos. Otra vez, más eficiencia, menos gastos, más dinero.

La US Chamber of Commerce, que agrupa a las principales empresas multinacionales del país, pidió a Barack Obama solucionar el problema creando un plan de infraestructura. No lo hizo durante su mandato concluido en 2016. Luego vino Donald Trump, quien ignoró esa particular petición.

Finalmente llegó el presidente Joe Biden, quien inmediatamente después de su plan de vacunas, impuso este mes una nueva meta: “The American Jobs Plan”, un proyecto para reconstruir la infraestructura de Estados Unidos… con dos billones, o bien, dos millones de millones de dólares.

“Como los grandes proyectos del pasado, el plan del Presidente unificará y movilizará al país para superar los grandes retos de nuestro tiempo: la crisis climática y las ambiciones de una China autocrática”, detalla en su sitio de internet la Casa Blanca.

“Después de décadas de desinversión, nuestras carreteras, puentes y sistemas de agua se están desmoronando. Nuestra red eléctrica es vulnerable a cortes catastróficos. Demasiados carecen de acceso a internet de alta velocidad asequible”.

Algunos comentaristas cuestionan la factibilidad de que los empresarios apoyen el proyecto porque implica alzas de impuestos a los más ricos. Parecen no estar al tanto del nivel de esta negociación: “Apoyamos el enfoque de la Administración Biden en realizar inversiones audaces en infraestructura estadounidense”, dijo antier el fundador de Amazon, Jeff Bezos.

Si siguen con dudas, revisen el parecido del mensaje de la Casa Blanca con el que divulgó recientemente el equipo de Suzanne Clark, líder de la US Chamber of Commerce, que impuso el simbólico 4 de julio para que su gobierno consiga un acuerdo con ese propósito:

“Nuestra nación debe lanzar un programa de inversión masiva en tecnologías de transporte, energía, agua y comunicaciones. Hacerlo reparará nuestras carreteras, puentes y tránsito en ruinas y el estancamiento actual en nuestros principales centros económicos que dañan nuestra productividad, competitividad global y calidad de vida. Impulsará los esfuerzos públicos y privados para descarbonizar nuestra economía de manera significativa y cerrar la brecha digital mediante la expansión del acceso a Internet y la banda ancha”. Estados Unidos será otro, pronto.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

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