Parteaguas

Más vale voltear a ver lo que pasa en Cuba

‘Cuba pasa de 127 a más de 2 mil actividades por cuenta propia legales, gran salto en favor de la economía y el empleo’, aunque la apertura es irrisoria.

¿Conviene invertir en Cuba este año? No parece ser el caso. Pero todo podría cambiar a partir del siguiente.

Durante la década pasada, en los días de Obama, el gobierno cubano abrió oportunidades de negocios en “127 actividades”. Los arriesgados toparon con que todo allá termina en el escritorio de los Castro y su hueste. ¿Quién puede ganarles una batalla legal en la isla, en caso de un desacuerdo? Pero atentos a lo que ocurrió este año, el 12 de febrero.

Granma, el medio de comunicación oficial del gobierno de ese país, divulgó a las 13:00 horas de ese día el siguiente encabezado: “Cuba pasa de 127 a más de 2 mil actividades por cuenta propia legales, gran salto en favor de la economía y el empleo”.

La apertura es irrisoria. Un veterinario puede curar gatos, pero le prohíben tratar a una vaca por su cuenta.

Ni hablar de instalar en el país una fábrica de coches como las que abundan en México y conceden un tercio del dinero que entra por exportaciones. Allá eso está prohibido.

¿De qué habla entonces esa apertura si todo lo importante sigue en manos del gobierno?

Habla de una desesperación sin precedentes de los funcionarios. De un nudo terrible que incluye el bloqueo del petróleo venezolano y la pandemia que paró los viajes en un país que depende del turismo. “Tormenta perfecta” lo llama Norges Rodríguez, nacido en Santiago de Cuba hace 33 años y fundador de Yucabyte, un medio de comunicación cubano sobre tecnología y activismo, quien reside en Miami. En este momento nadie sabe en dónde va a parar el lío.

Al presidente Miguel Díaz Canel le entregaron un país recién abierto al internet y en esta nación no paran por dinero para pagarlo por la vía de sus conexiones en Florida. Desde allá, el primo, el tío o el amigo de alguien paga el servicio y por tanto, los cubanos están finalmente conectados desde hace unos tres años a las redes sociales y al pensamiento de quienes viven afuera.

¿Por qué abrió el gobierno esa puerta? Porque lo arrinconaron. Tuvo que dar acceso al internet hace unos tres años porque sin éste, quedaba fuera del mapa de turistas que quieren ‘postear’ en Instagram su foto de la Bodeguita del Medio.

Hubieron beneficios, también. La administración a cargo de Díaz Canel controla Etecsa –el equivalente a Telcel o AT&T, en aquel país – que cobra por cada recarga en el celular y eso es bueno para un gobierno que requiere divisas para sobrevivir.

Cuba importa más de 10 mil millones de dólares en bienes y a cambio apenas vende unos 2 mil 100 millones, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de Comercio. Con algo tiene que cubrir la diferencia.

Pero pronto llegaron los ‘costos’ de esa apertura en telecomunicaciones.

La sociedad se informó y el año pasado sus artistas empezaron a reclamar con fuerza, por ejemplo, la inexplicable y forzada reclusión de quienes manifiestan desacuerdo con un gobierno que llenó las ciudades de la frase “patria o muerte”. Conmigo o contra mí.

Muchos inconformes se reunieron en una casa del barrio de San Isidro de la Habana, para acompañar a aquellos que recurrieron a una huelga de hambre en su reclamo. El 27 de noviembre, hace poco más de cuatro meses, enviados del gobierno irrumpieron el sitio para romper la protesta.

Desde entonces a la fecha, activistas han contado más de 250 manifestaciones que el gobierno trata de contener incluso por la vía de una supuesta apertura económica que sigue prohibiendo expresamente vender gasolina o instalar un negocio de control de plagas, por ejemplo.

El plato fue colmado el domingo 4 de abril, cuando niños y adultos en una calle de la capital celebraban esa fecha especial conmemorativa. Con ellos estaba Maykel Osorbo, uno de los intérpretes de una canción de hartazgo que muta rápidamente en himno: “Todo ha cambiado ya no es lo mismo, entre tú y yo hay un abismo, publicidad de un paraíso en Varadero, mientras las madres lloran por sus hijos que se fueron. Tú cinco nueve, yo, doble dos. Ya se acabó, sesenta años trancado el dominó, mira, se acabó”.

Súbitamente empezó a ‘fallar’ el internet ese día y la Policía trató de aprehender a Osorbo, pero la gente se interpuso. En la calle corearon entonces esta canción llamada Patria y vida, justamente lo opuesto a “patria o muerte”. Acumuló en seis semanas 4.4 millones de reproducciones en YouTube. La huelga de hambre continúa. Todo en Cuba parece a punto de ocurrir.

El autor es director general de Proyectos Especiales y Ediciones Regionales de El Financiero.

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