A kind of magic?
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A kind of magic?

18/12/2018
Actualización 18/12/2018 - 12:50

Llegó el Proyecto Fiscal 2019. Fue entregado al Congreso. No resultó ser la primera piedra en la materialización de un escenario de deterioro fiscal de corto plazo. Al menos no en lo plasmado en blanco y negro. Una vez dicho lo anterior, creo que es importante reconocer que el nerviosismo fiscal puede relajarse en el corto plazo. No obstante, permanecen elementos que continúan sugiriendo riesgos de corto y sobre todo de mediano y largo plazo. Así, no creo que las calificadoras crediticias y Banxico bajen la guardia, aunque posiblemente ahora tendrán más tiempo para evaluar y más opciones de decisión por delante. Subrayó tres reflexiones para el corto, mediano y largo plazos.

En el corto plazo, es importante reconocer que el proyecto fiscal 2019 sorprendió de varias maneras. Primero, la estimación de ingresos se sustentó en supuestos macroeconómicos en su mayoría razonables. Segundo, la composición de gastos mostró un esfuerzo de rebalanceo, menor énfasis presupuestal en las nuevas políticas anunciadas por la administración entrante y la intención de migrar el pivote de consolidación fiscal desde el gasto en inversión hacia otros rubros.

La mitad de las sorpresas provinieron de las declaraciones emitidas previo a la publicación del proyecto, que no dejaron adivinar algunas de las señales anteriormente descritas. La otra mitad vino de una estimación de producción petrolera quizás demasiado optimista (1.8 mbd) y el supuesto de mayor recaudación por arriba de lo sugerido por la misma actividad económica estimada. De acuerdo a mis cálculos, tan solo estos dos últimos rubros podrían implicar hasta 0.5 por ciento del PIB en ingresos adicionales ya considerados.

No obstante lo anterior, es importante reconocer que la discusión o análisis del Paquete Fiscal ya se lleva a cabo en terrenos más conocidos. Los ámbitos de crítica no parecerían ser muy distintos a los detonados por otros paquetes en administraciones anteriores. Es cierto, este Paquete tenía asociado un mayor nivel de nerviosismo que no era gratuito, ahora se circunscribe dentro de lo observado año con año en una economía que extiende su esfuerzo de consolidación fiscal con el énfasis puesto en la contención de la deuda.

Claro, una cosa es lo que se presupuesta y otra lo que año con año se termina ejecutando, pero esto no sería un fenómeno nuevo. En este sentido, se ha propuesto un seguimiento trimestral del ejercicio de gasto. No esperemos demasiado, el Presupuesto no suele seguir una tendencia determinística a la cual se le pueda hacer un corte de caja y extrapolar sus implicaciones a todo el año. En este sentido, quizás estaremos en obscuridad parcial al menos dos terceras partes del año en cuanto a la verificación de cumplimiento de los objetivos.

Para el mediano plazo, es importante reconocer que la incertidumbre continúa ligada al cambio de paradigma de política económica impulsado abiertamente por la nueva administración. Se propone un Estado con mayor influencia en lo económico y con un motto nacionalista. Es este nuevo esquema, se pretende reactivar el gasto en infraestructura como motor de crecimiento y el retorno del sector energético al centro gravitatorio del desarrollo -donde la participación privada ha sido por lo pronto aplazada. En este cambio de reglas y de modelo sigue habiendo más preguntas que respuestas que por lo pronto no parecen implicar efectos que logren anidarse en el patrón de crecimiento de largo plazo y sí una merma en la confianza por parte de los inversionistas privados. Hay que esperar.

Para el largo plazo, y al igual que en administraciones anteriores, los retos para el crecimiento y desarrollo de largo plazo continúan en la reducida base gravable, la informalidad laboral y productiva, la inversión física de baja rentabilidad, una baja o negativa productividad total de los factores, la necesidad de más y mejor inversión privada y mayor participación laboral de las mujeres, por solo mencionar algunos elementos. Los retos siguen ahí y requieren esfuerzos de largo plazo, idealmente transexenales.

(Sígueme en Twitter @joelvirgen).

Esta columna se despide temporalmente, pero retomará a partir del lunes 7 de enero del 2019. Felices fiestas y mejor 2019.

Joel Virgen es el Economista en Jefe para México del BNP Paribas con sede en Nueva York, EUA. Sus opiniones no necesariamente representan las de la institución bancaria internacional. Twitter: @joelvirgen

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.