Entorno Económico

Lo que la inflación se llevó (parte 2)

Hay ciertos elementos o costos del periodo inflacionario que podrían extenderse más allá de la fecha en que la inflación anual se estabilice en niveles de entre 3 y 4 por ciento.

La inflación se modera y tanto autoridades como analistas esperan que dicho descenso se extienda durante el presente año. Sin embargo, tal como aclaramos en nuestra entrega anterior, hay ciertos elementos o costos del periodo inflacionario que podrían extenderse más allá de la fecha en que la inflación anual se estabilice en niveles de entre 3 y 4 por ciento -quizás en algún punto entre finales del presente año y principios del 2025. Un par de estos elementos son los precios de muchos bienes y servicios y los ajustes en las presentaciones, calidades y formulaciones que han sufrido en los últimos tres años. Así lo hice notar en mi anterior entrega. En esta ocasión me referiré a otro conjunto de elementos o herencias del periodo inflacionario.

En primer término, me referiré al fenómeno bautizado como ‘showflación’ (showflation, en inglés). El sustantivo fue inicialmente referido a la inflación generada por la alta demanda en conciertos musicales alrededor del mundo, especialmente de algunos cantantes que se han convertido en fenómenos económicos por sí mismos.

Dicha demanda habría generado presiones adicionales en precios de dichos servicios de entretenimiento. Tomo prestado dicho término, quizás no solo ligado a la popularidad de los artistas en sí, sino también al entusiasmo por parte de los consumidores una vez que las economías han abierto tras la pandemia y se han disipado los obstáculos para consumir servicios.

En el caso de México, la tasa de inflación anual en mercancías aceleró de 5.5 por ciento en el año 2020 a 11 por ciento en 2022, para después moderarse a 4.9 por ciento al cierre del año pasado. En cambio, la inflación de servicios sólo se ha acelerado desde un tímido 1.95 por ciento en 2020 (afectado por el encierro pandémico) hasta un 5.3 por ciento al término del 2023 -sin que una moderación sea todavía evidente.

Es temprano todavía para ser enfático respecto de la existencia de un cambio permanente en preferencias del consumidor, lo cierto es que la inflación de servicios parece y podría ser más testaruda que aquella de mercancías en el corto plazo.

En otra esfera o manifestación inflacionaria, tendríamos la ‘excusinflación’ (excuseflation). Aquí me refiero a aquella evidencia que sugiere que algunas empresas habrían pretextado las condiciones de presiones al alza en costos de producción experimentadas en los años anteriores para incrementar sus precios más allá de lo justificable. En esta lógica, en un clima de inflación alta y expectativas de inflación al alza, algunos se habrían escudado o pretextado para ajustar los precios finales por arriba de sus presiones en costos y así mantener, o hasta incrementar, sus márgenes de ganancia.

En un ambiente de moderación generalizada en el crecimiento de los precios, como el actual, se torna cada vez más difícil justificar revisiones crecientes en precios. Lo dicho no significa que anticipemos revisiones a la baja en éstos. La evidencia histórica muestra que los precios suelen ser mucho más flexibles al alza que a la baja. Ya no hay excusas, pero los elevados niveles de precios podrían quedarse ahí.

Cabe mencionar que los fenómenos que hasta ahora he presentado no son exclusivos de México, sino de buena parte de los países a nivel global. Al fin y al cabo, muchos de los choques de oferta y demanda que terminaron impactando los precios en los últimos tres años fueron de una u otra forma (directa o indirectamente) compartidos.

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