Entorno Económico

No es tan simple

Vale la pena preguntarse si la ausencia de efectos más significativos por parte de la política monetaria pudiera deberse a canales de transmisión menos eficientes.

A principios del año, se anticipaba un crecimiento económico más pausado a nivel global para el presente y el siguiente año. Una de las principales razones de tal expectativa era el creciente papel de los esfuerzos de astringencia monetaria llevados a cabo por los bancos centrales meses atrás. En su lugar, muchas de las economías alrededor del mundo todavía se muestran resilientes, desafiando las magras expectativas que todavía reinaban a principios del 2023. Lo anterior me lleva a tres reflexiones al respecto.

Primero, vale la pena preguntarse si la ausencia de efectos más significativos por parte de la política monetaria pudiera deberse a canales de transmisión menos eficientes. Mucho se ha discutido dicha posibilidad, sobre todo a partir de la crisis financiera del 2009 y, de manera renovada, en el contexto postpandemia.

Otra posibilidad es que la efectividad de la política monetaria termine por ser muy similar a la del pasado, aunque con un efecto más gradual en el tiempo. Es decir, los efectos podrían hacerse sentir, pero de manera más tardía o gradual respecto de lo sugerido históricamente.

Una tercera alternativa es que el esfuerzo de política monetaria no ha sido suficiente a la luz de nuevos o más duraderos choques que han afectado a la inflación. Bajo esta alternativa, deberíamos esperar que algunos bancos centrales extiendan sus esfuerzos de ajuste monetario por algunos meses adicionales. ¿Cuánto más? Eso podría depender del comportamiento no solo de la inflación subyacente sino de sus expectativas de corto y mediano plazos.

Las anteriores tres alternativas podrían no ser mutuamente excluyentes sino un reflejo de un mismo fenómeno. Sin duda, valdría la pena reevaluar las principales características y canales de transmisión de la política monetaria a la luz de la evidencia actual.

Lo anterior se vuelve una prioridad sobre todo para los hacedores de política monetaria y ante la alta persistencia que siguen mostrando algunos componentes de la inflación subyacente en diversas latitudes. Quizás queda más esfuerzo restrictivo por delante o un inicio de recortes en la tasa de interés de referencia más tardío o de manera más discontinua a lo acostumbrado.

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