La actividad económica ha sorprendido favorablemente. Lo anterior fue el caso, sobre todo, durante el primer trimestre del año. En específico, la economía logró expandirse a un ritmo por arriba de lo usual. En particular, el producto interno bruto creció en 1 por ciento a tasa trimestral, lo que implicó un ritmo anualizado de avance económico ligeramente superior a 4 por ciento. No obstante, no se anticipa que la economía logre sostener tal ritmo de avance. Tanto Banxico como el consenso de analistas económicos anticipan un ritmo de crecimiento económico cercano a 2 por ciento para todo el presente año. Lo anterior implicaría, un menor ritmo de expansión por el resto del año.
En el caso de la Encuesta de Expectativas, que levanta mensualmente Banxico (publicada el primero de junio), se anticipa una desaceleración hacia un ritmo trimestral de 0.1 por ciento al segundo cuarto del año, lo cual abriría paso a dos trimestres consecutivos con tasas de variación negativas y cercanas a -0.1 por ciento. No obstante, el comportamiento reciente de los “espíritus animales” no parece ir en concordancia cualitativa con tales proyecciones.
En primer término, la confianza del consumidor al mes de mayo continuó mejorando, no solo respecto del mes previo sino en contraste con hace un año. No solo eso, los cinco rubros que la componen mejoraron respecto de abril, sobre todo en lo que respecta a las posibilidades en el momento actual de los integrantes del hogar, comparadas con las de hace un año, para realizar compras de bienes duraderos. Tal subíndice suele reflejar la percepción de confianza al interior de las familias respecto de las condiciones y perspectivas económicas.
En segundo lugar, el indicador de confianza empresarial a mayo mostró también mejoría en el sector manufacturero, comercio y servicios. En este contexto, resalta la mejoría en la percepción de un momento adecuado para invertir, tanto en el sector comercio como el de los servicios. No obstante, resulta justo mencionar que, en medio de un frenesí narrativo ligado al nearshoring, la industria manufacturera liga 118 meses consecutivos por debajo del umbral de los 50 puntos en cuanto a la percepción de un momento adecuado para invertir.
En tercera posición, vale la pena mencionar que el indicador adelantado cíclico ha mostrado una mejoría en abril después de un deterioro observado al cierre del año pasado. En tal deterioro, fueron clave el empeoramiento del empleo en el sector manufacturero y los altos niveles de la tasa de interés (TIIE). En contraste, el desempeño bursátil ha tenido un papel determinante en la constructiva señal enviada por el indicador adelantado recientemente.
Considerando los tres puntos anteriores, resulta revelador el hecho de que la confianza y las perspectivas a futuro no parecen ser totalmente congruentes con un escenario de desaceleración que tendría que estar ocurriendo durante el presente trimestre y menos con la expectativa de ligera contracción en la actividad económica en la segunda mitad del año.
La aparente contradicción arriba planteada podría matizarse a través del reconocimiento de dos puntos clave. En primer término, es importante recordar que los indicadores de confianza del consumidor y el productor ya han enviado falsas señales en el pasado. Es decir, su poder predictivo respecto al devenir de la actividad económica no ha sido infalible históricamente. Algo similar ocurre con el indicador adelantado. En contraste, habría que estar abiertos a la posibilidad de que la desaceleración en la actividad económica se presente de manera más tardía y/o en menor magnitud a lo anticipado por el consenso de analistas. La dinámica futura podría encontrarse a la mitad entre los dos argumentos arriba planteados.