Entorno Económico

Cómo terminar un ciclo monetario (sin terminarlo)

La mayoría de los bancos centrales continúan elevando sus tasas de referencia para coadyuvar a disminuir la alta permanencia de la inflación,

Las presiones inflacionarias continúan a nivel global, las expectativas de corto y mediano plazo de inflación extienden sus revisiones al alza, los salarios de referencia están por ser revisados en hasta dos dígitos en algunas latitudes y algunas monedas exhiben debilidad que más adelante se traducirá en presiones adicionales sobre algunos precios. En este contexto, la mayoría de los bancos centrales continúan elevando sus tasas de referencia. Lo anterior con el objetivo de alcanzar niveles de restricción monetaria que coadyuven a disminuir la alta permanencia de la inflación, la contaminación de expectativas y promuevan la estabilidad en los flujos de capitales. Tras casi un año de haber comenzado dicho esfuerzo monetario, y una vez alcanzado un nivel congruente con la astringencia monetaria, algunos bancos centrales estarían no muy lejos de alcanzar su tasa terminal y explicitar el final de dicha ronda de ajustes. No obstante, algo nos dice que no será un final tradicional.

En primer término, es muy probable que los bancos centrales no aguarden por ver consolidarse una tendencia descendente en la inflación por un periodo prolongado de tiempo. Esto debido a que posiblemente alcanzarán niveles récord de restricción monetaria sin que las inflaciones hayan avanzado demasiado en su caída. De hecho, las primeras señales de descenso podrían estar motivadas por el cambio de base de comparación anual, la debilidad del consumo y una menor inflación importada. En tanto, el papel de la política monetaria comenzaría a ser más relevante más adelante en el tiempo, quizás entre principios y mediados del siguiente año -dado el retraso con el que actúa tal política.

En un entorno así, será clave observar un esfuerzo de comunicación por parte de los bancos centrales, tal que, al proclamar el término de los esfuerzos monetarios, esto sea presentado como el cierre de un proceso con efectividad gradual, rodeado de riesgos relevantes y en un ambiente de alta incertidumbre.

Ya existen casos como el de Brasil, donde el Banco Central optó por detener su ajuste monetario desde el mes de agosto, a un alto nivel de tasa nominal de 13.75 por ciento (algo así como 8 por ciento a tasa real ex-ante). Desde ese mes a la fecha, han pasado un par de reuniones de política monetaria donde la Junta de Gobierno no ha optado por volver a elevar tal tasa de referencia. Tales decisiones no han estado libres de consideraciones especiales. Entre dichas consideraciones destacan tres elementos.

Primero, la referencia explícita de los principales supuestos detrás de la expectativa de una inflación descendente en dirección hacia la convergencia al objetivo en un horizonte de seis trimestres. Segundo, el reconocimiento de que dichos insumos de estimación y sus riesgos guardan un alto nivel de incertidumbre. Tercero, se manifiesta listo para volver a actual si el entorno lo amerita.

Es el tercer elemento el que me lleva a pensar que cualquier banco central que juzgue que ha alcanzado un nivel de tasa de referencia en línea con sus objetivos, no optará por restringirse a sí mismo en cuanto a su capacidad para reaccionar a futuro si las condiciones lo ameritan.

Así, será difícil que los bancos centrales sean tajantes en cuanto al cierre de sus esfuerzos de restricción monetaria y, más aún, que decidan cerrar su ciclo graduando sus incrementos hasta concluir con un ajuste de 25 puntos base. Esta vez podríamos observar cierres con sabor a pausa con incrementos de al menos 50 puntos base -reservando para ciclos más normales la gradualización del ajuste monetario necesario hasta cerrar en ajustes marginales de 25bp. Dudo que algún banco central opte por atarse de manos en los siguientes meses.

COLUMNAS ANTERIORES

El fantasma de las crisis sexenales pasadas
Banxico y el arte de alternar

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.