Entorno Económico

Banxico y un llamado a no desconcentrarnos

Ante las continuas sorpresas inflacionarias al alza, los incrementos nominales en la tasa de política monetaria son continuamente diluidos.

Al ya de por sí complicado entorno económico, en particular inflacionario, recientemente se ha añadido el ruido asociado a declaraciones de un miembro de la Junta -aparentemente adelantando lo que sería el resultado de la siguiente votación entre los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico. Considero que estas declaraciones y sus implicaciones ya han dado suficiente de qué hablar entre columnistas y participantes en los mercados. En este sentido, tengo poco que añadir distinto a invitarlos a respirar hondo y volver a concentrarse en lo que viene: la decisión de política monetaria calendarizada para el 23 de junio y, más importante aún, las decisiones siguientes. A continuación, cinco puntos importantes en que vale la pena volver a enfocarse.

Primero, en mi entrega anterior hablaba de algunas consideraciones clave. En particular, de la necesidad de reconocer que, ante las continuas sorpresas inflacionarias al alza, los incrementos nominales en la tasa de política monetaria son continuamente diluidos -así, incrementos de 50 o 75 puntos base ya no se escuchan tan agresivos. Después, apuntaba que los esfuerzos de política monetaria continúan todavía detrás del avance de la inflación y que lo complicado es anticipar cuándo comenzaría a ceder esta última. También llamaba la atención a que el efecto de la política monetaria no sólo depende de las propias decisiones de Banxico, sino de la interacción de otras variables financieras clave en constante movimiento.

Segundo, subrayo de nueva cuenta que debemos estar preparados para un ciclo monetario restrictivo con cambios de velocidad de ajuste y hasta una naturaleza discontinua (pausas en el camino). Lo anterior, en reconocimiento de lo incierto de la trayectoria futura de la inflación y sus riesgos aledaños, en conjunto con aquellos que afectan las perspectivas de crecimiento económico. Entonces, vale la pena digerir desde ahora que es muy probable que lo excepcional sea parte de la nueva norma y no sea recibido con disrupción por parte de los participantes en los mercados. Lo anterior sí que será un reto de comunicación para Banxico -y cualquier otro banco central.

Tercero, considero también que lo relevante hacia adelante no es si Banxico eleva en 25, 50 o 75 puntos base, sino lo que podamos concluir en términos de la magnitud del ajuste total. Es decir, vale la pena ser disciplinados y preguntarnos si una decisión (aún si es sorpresiva) afecta o no al resto del ciclo de ajuste emprendido por Banxico en cuanto a su alcance o tasa terminal (en términos reales).

Cuarto, no perdamos de vista un dilema en recrudecimiento. Es cierto que es de esperarse que Banxico siga a la Fed, y que inicialmente la magnitud de los ajustes de esta última sean el piso de la decisión de Banxico. No obstante, no olvidemos que no se está respondiendo necesariamente a la misma naturaleza de presiones inflacionarias y que tampoco hay una coincidencia en términos de la fase del ciclo económico. De lo anterior, concluyo que en algún punto se avecinará una decisión crítica: el desacoplamiento de ambos ciclos.

Quinto, tal como ya lo había adelantado en este espacio, es mi expectativa que tan pronto como el próximo año Banxico podría estar en la necesidad de revertir parte del ajuste monetario que hoy todavía emprende. La razón está ligada al punto cuatro arriba explicitado y en lo que creo será un ritmo de crecimiento económico excepcionalmente lento o casi nulo para la economía mexicana.

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