Entorno Económico

La economía mexicana vista desde la balanza comercial

La presencia de un superávit en la balanza comercial de México no es una novedad, se ha presentado desde hace más de dos años.

La presencia de un superávit en la balanza comercial de México no es una novedad, se ha presentado desde hace más de dos años. De hecho, durante el año pasado, dicho saldo de las exportaciones menos las importaciones se han incrementado sensiblemente. No obstante, lo anterior no necesariamente habla de una favorable circunstancia económica. No se asocia con una ganancia significativa en la participación de mercado de las exportaciones mexicanas, ni con la profundización de alguna de las ventajas comparativas de México, o del fortalecimiento de algún rubro industrial con robustas economías a escala. Se asocia con un contraste entre la fortaleza de la demanda local y la externa.

Las cifras de balanza comercial a febrero fueron publicadas (en su versión revisada) el día de ayer. Opto por subrayar cuatro elementos trascendentales sugeridos por su comportamiento reciente -y el no tan reciente.

Primero. Los niveles de superávit comercial se han venido estrechando desde registros históricamente altos observados el verano pasado. No obstante, dicha disminución no ha llevado a tal balance a niveles más usuales (déficit). Esto sugiere que los determinantes de dicho exacerbado superávit continúan vigentes.

Segundo. La pausada recuperación de las importaciones respecto de las exportaciones da cuenta del marcado contraste del estado de la demanda local respecto a la externa. No debería sorprender, considerando que cerca de 80 por ciento de las exportaciones no petroleras tienen como destino a EU y éste ha mostrado un acelerado ritmo de recuperación tras la fuerte contracción económica del segundo trimestre del año pasado. En contraste, no se puede decir lo mismo del desempeño importador, dependiente de la demanda de individuos y empresas en México, cuya propensión a consumir o invertir se ha visto más mermada -dando pie a una reparación marcadamente más pausada.

Tercero. Es el rubro manufacturero el que sigue liderando la recuperación económica en México, lo cual se puede corroborar no solo en el robusto desempeño de las exportaciones manufactureras -que regresaron a niveles pre-Covid-19 entre septiembre y octubre del año pasado-, sino en el ritmo de recuperación de las importaciones de bienes intermedios -las cuales ya han alcanzado los niveles previos a la pandemia.

Cuarto. A pesar de su recuperación más gradual, las importaciones de bienes de capital y de consumo parecen reflejar una extensión en la recuperación de los rubros de inversión y consumo a nivel local. No obstante, este último luciría especialmente magro dado que las importaciones de bienes de consumo muestran estancamiento desde noviembre del año pasado.

En todo esto hay una noticia buena y una que no lo es tanto. La buena es que el robusto desempeño de la economía de EU anticipado para el presente año (cercano a 6.5 por ciento) sugeriría un estímulo adicional para México vía el sector exportador por un lado y las remesas por otro. La noticia no tan buena es que no se observan señales de un fortalecimiento robusto de algún elemento de la demanda interna que coadyuve en la recuperación y la haga menos dependiente del sector externo -adicional a una muy baja probabilidad de observar estímulos fiscales o monetarios a nivel local.

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