Post-verdad Digital

Reflexiones postelectorales

Se puede decir que hay una percepción positiva de la justicia, estilo Robin Hood, que vende López Obrador, donde dice quitarle a los ricos para dárselo a los pobres.

Como regaderazo de agua fría en invierno se sintió el resultado de la elección presidencial para los que estamos en la oposición. Pareciera que las evidencias de los abusos, los argumentos y las denuncias de la falta de contrapesos se quedaron en palabras al viento, por lo que muchos nos estamos preguntando ¿qué fue lo que pasó?

Podríamos empezar nuestra explicación recordando la famosa frase: “¡es la economía, estúpido!” (it´s the economy, stupid!) que durante la campaña presidencial en EU del año 1992, explicaba el triunfo de Bill Clinton frente a Bush padre, debido a la mala economía. En otras palabras, los norteamericanos habían votado con su bolsillo por un cambio de rumbo que los sacara de la recesión, ante la incredulidad de los republicanos. En México estaríamos hablando de un beneficio económico directo a muchas familias a través de los programas sociales que ha tenido un peso enorme en el resultado.

Se puede decir que hay una percepción positiva de la justicia, estilo Robin Hood, que vende López Obrador, donde dice quitarle a los ricos para dárselo a los pobres. Esta percepción es compartida no solo por las personas que reciben estas ayudas, sino por ciudadanos de todos los niveles socioeconómicos que consideran oportuno que se repartan estos recursos, lo cual se vio reflejado en la votación a nivel generalizado. Queda claro que recibir lo equivalente a un salario mensual, o buena parte de él, es más fundamental en el día a día, que cuestionar los proyectos faraónicos, acceder a medicamentos o combatir la inseguridad.

Considero, hay que ir más profundo en nuestra historia y reconocer la enorme deuda social, el racismo y el clasismo en nuestro país, problemas que hemos acarreado desde nuestra independencia. Si hay algo que debemos aprender como oposición es reconocer esta circunstancia y empezar a solucionarla con verdadera generosidad y solidaridad entre nosotros, de hecho ese es el reto más grande, lo demás es remediable, pero cambiar la visión psico-social es algo que toma generaciones.

Empecemos por reconocer que muchos vivimos en otro México, uno muy diferente al del resto del país donde no hemos escuchado, ni entendido y mucho menos actuado para cambiar la dura realidad de muchos de nuestros compatriotas. Nuestra visión debe apuntar a buscar siempre el bien común.

México se ha hecho y deshecho en varias ocasiones, esta no es la primera vez que nos tocará reconstruirlo, esa es la misión de nuestra generación y debemos de hacerlo por nuestros hijos, igual que lo hicieron nuestros padres, abuelos y bisabuelos.

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