Hace unos días me salió en TikTok el testimonio de Anneke Lucas, una mujer sobreviviente a una red de pedófilos y asesinos en Bélgica integrada por políticos, aristócratas y gente de mucho poder, los cuales nunca han sido condenados a excepción de Marc Dutroux.
Su testimonio es desgarrador, Anneke era llevada por su propia madre, a cambio de dinero, a fiestas y eventos de estas personas, desde los seis años de edad y fue esclavizada sexualmente durante más de cinco años. Según sus cálculos, la violaron en promedio seis horas cada semana durante este tiempo, todo antes de cumplir los 12 años de edad. Fue vejada y torturada de las maneras más viles y en más de una ocasión estuvo a punto de perder la vida para ser sacrificada en ritos satánicos e incluso presenció el asesinato de otros niños. Finalmente, a los 16 años, pudo escapar de este mundo gracias a un miembro de este círculo de pedófilos que se compadeció de ella y la ayudó a huir a Estados Unidos, donde hoy es madre y activista.
Casos similares alrededor del mundo hay muchos, todos con el mismo patrón que involucra a grupos de enorme poder, que de manera sistemática y organizada, tienden redes de pederastas que comercian con los cuerpos e inocencia de los niños evitando la acción de la justicia por sus importantes contactos. En Estados Unidos, recientemente, se destapó el escándalo de Jeffrey Epstein, que involucraba a varios prominentes políticos, expresidentes, miembros de la familia real británica y empresarios, pero que culminó con la sospechosa muerte de Epstein en la cárcel, mientras esperaba su juicio.
En México tenemos el caso del exgobernador de Puebla Mario Marín y el empresario Kamel Nacif, cuyos crímenes fueron valientemente documentados y denunciados por la periodista Lydia Cacho en su libro Los Demonios del Edén. Cacho sufrió persecución, tortura y encarcelamiento por parte de estos personajes dedicados a traficar con menores de edad.
Hace una semana llamó la atención de todos los medios de comunicación el caso de María Ángela, una chica de 16 años que desapareció mientras su mamá entraba al sanitario y al salir ya no la encontró, esto en el paradero del Metro Indios Verdes. Sus familiares cerraron la carretera México-Pachuca para hacer visible el caso ante los medios. Al principio las autoridades de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México dijeron que no había cámaras que hubiesen captado el momento de su desaparición, dos días después, la policía de Ciudad Neza encontró a María Angela amarrada de pies y manos, desnuda y con la cabeza tapada en la calle, estaba viva, sus primeras declaraciones decían que había estado encerrada junto a una niña de 11 años y a otra chica de 18 en una habitación y que después la habían liberado.
Y aquí viene lo extraño, un par de días después, la autoridad de la Ciudad de México dijo que ahora sí había encontrado los videos de las cámaras del C5, donde se veía a María Ángela deambulando y por la ciudad en compañía de una amiga y que ella nunca fue secuestrada, con esto dieron carpetazo al tema, pero nunca nos explicaron por qué apareció desnuda y amarrada en Ciudad Neza. Aunque cabe resaltar que Claudia Sheinbaum mencionó que sus adversarios ya estaban preparando una campaña en contra de ella por los temas de desaparición y secuestro en la Ciudad de México.
Y entonces me pregunto: ¿En verdad no vale la pena investigar si hay una niña de 11 años y otra de 18 encerradas contra su voluntad en algún lugar de esta ciudad? ¿En serio quieren que creamos que no hay redes de trata de niños en la CDMX? Por supuesto no tengo pruebas… pero tampoco dudas.
Todas las semanas hay Alertas Amber con menores de edad desaparecidos y debe haber muchos más de los que ni nos enteramos. No podemos permitir como sociedad que una injusticia tan grande contra los más vulnerables que son nuestras niñas y niños se mantenga impune. Estas redes existen, tienen poder y es nuestro deber presionar a las autoridades para que las combatan, en vez de evadir su responsabilidad y culpar a las víctimas de sus propias desapariciones.
La pedofilia, el incesto, la violación y el asesinato de menores no pueden ser en ninguna circunstancia tolerados y si las autoridades no quieren o no pueden, ¡que renuncien!