Post-verdad Digital

Las cortinitas de humo

Entre las cortinas de humos favoritas del presidente está la que mantiene a su persona como el centro de la conversación nacional, pero en temas irrelevantes.

Podemos afirmar que la única fortaleza de este gobierno, y que no es cosa menor, es su aparato de propaganda política; es lo único que les funciona más o menos bien y es el gran escudo ante el fracaso en los hechos de prácticamente cualquier proyecto planteado por la 4T, grande o pequeño. La conferencia mañanera del presidente es su arma más eficaz, aunque no la única, y sirve como mecanismo para avanzar sus nuevas políticas, atacar a opositores y defenderse de las críticas, es un gobierno que dentro de sus limitaciones ha seguido bien los postulados de Goebbels.

Ante la falta de resultados reales, la propaganda gubernamental ha venido a cubrir los grandes vacíos de los diferentes ‘logros’ de la actual administración, como la inauguración del aeropuerto que no tiene vuelos, la refinería que no refina gasolina, o en sus versiones más graves, la política de seguridad que solo ha traído más muertos, o el instituto de salud y seguridad social que ha dejado desprotegidos y en la pobreza a millones, entre otros muchos ejemplos.

Lamentablemente para el país, uno de los efectos de que la guerra entre el gobierno y la oposición se mantenga solo en un plano de críticas y palabrería sin acción de ambas partes para solucionar los grandes problemas nacionales, es que el impacto de las palabras del otro en la opinión pública comienzan a volverse el único indicador que parece importar y por lo tanto, silenciar a los opositores se vuelve una de las formas con las que efectivamente se puede mantener controlada a la población y su percepción del cómo van las cosas.

De hecho, ya hay varios atentados contra la libertad de expresión por parte de gobernantes morenistas. El martes pasado publicó Raymundo Riva Palacio acerca de la nueva ley del estado de Sonora, promovida por el flamante gobernador morenista Alfonso Durazo, en la que prácticamente se castigará a los periodistas que hablen del narcotráfico y su violencia con ¡entre 4 y 10 años de cárcel!, esto en un intento por evitar el mal posicionamiento que hay en ese estado. Pareciera que esta ley hubiera sido promovida por el crimen organizado con los morenistas de Sonora, ya que ellos también serán beneficiados de esta nueva mordaza a los medios de comunicación. El otro gran ejemplo de ataque a los medios de comunicación es Veracruz, donde incluso ya hay varios periodistas asesinados ante la inacción y el silencio cómplice del gobierno de la entidad.

Entre las cortinas de humos favoritas del presidente está la que mantiene a su persona como el centro de la conversación nacional, pero en temas irrelevantes. Por ejemplo, esta semana salió con la idea de decir que si se juzga en Estados Unidos a Julián Assange, el exiliado creador de WikiLeaks, entonces deberían de desmantelar a la Estatua de la Libertad, una declaración completamente fuera de lugar para un presidente y con un profundo ánimo propagandístico que busca distraer de los problemas nacionales y enfocar la conversación en un tema que poco nos afecta a los mexicanos.

Otra cortina de humo fue llamar `hitleriano´ al publicista opositor Carlos Alazraki, sobre todo por ser el aludido de ascendencia judía, esto le llevó a pelearse con la propia comunidad judía mexicana que publicó una fuerte carta respondiendo al mandatario. Nuevamente se usó la estrategia de hacer una declaración grave y completamente fuera de lugar para un presidente, con el objetivo de armar un escándalo y desviar la conversación de lo verdaderamente importante.

Para cosas hitlerianas está la política de no atender adecuadamente a los niños con cáncer, a los que sistemáticamente y por órdenes presidenciales, el Estado mexicano ha dejado sin medicinas y desprotegidos durante más de tres años. Son miles de niños y enfermos los que han muerto por su ‘austeridad republicana’ y constituyen una injusticia tan grave que, incluso, calificaría como ‘crimen de lesa humanidad’, Eso sí que es digno del partido nazi.

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