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La batalla de narrativas post revocación de mandato

A toro pasado hay varias cosas que aprendimos de la revocación de mandato. La primera es que 2024 será una elección de Estado, escribe Jesús de los Ríos.

Ningún político perdió, todos ganaron. El presidente, la oposición, todos se declararon ganadores según su punto de vista en la revocación de mandato. Pero realmente ¿quién va ganando la batalla en redes de esta semana?

Al momento de escribir esta columna se habían encontrado 476,386 menciones de la revocación de mandato desde el lunes hasta el miércoles posterior a la consulta. Dichas menciones generaron 3.5 millones de interacciones y tuvieron un alcance calculado en 30 millones de usuarios. El sentimiento en torno a este ejercicio sigue manteniéndose con una opinión negativa con un 37.5% del share, contra 9.4% de los que consideraron este ejercicio como positivo -el resto de las menciones se tomaron como neutrales-.

Los mensajes han sido polarizantes en los dos espectros políticos que hay en el país. Por un lado, están los del presidente que se declara ganador con 90% de los votos a su favor, pero culpa al INE por su fracaso al no juntar ni la mitad de los votos que tuvo en 2018. Por otro lado, la oposición le recuerda que ya no tiene el apoyo de los “31 millones” que lo llevaron a la Presidencia, por lo que pareciera que la 4T se desinfla, a pesar de todas las trampas, acarreos, coerción del voto y diversas triquiñuelas electorales implementadas por gobernadores, diputados, funcionarios públicos y demás miembros de la autollamada cuarta transformación.

López Obrador, ya tiró la primera cortina de humo para desviar la información, al decir que pedirá se reforme la ley para reducir el porcentaje de participación para hacer que la consulta sea vinculante de 40% a 20%. En otras palabras, si en una futura revocación participa 20% del electorado y de esos gana la opción de revocar el mandato al ejecutivo con más de la mitad de los votos ¡podríamos correr a algún futuro presidente con poco más del 10% del padrón electoral! Por otro lado, los ataques contra el INE empezaron incluso antes de que concluyera la jornada electoral y se han mantenido por parte de los Morenistas, esta será una de las próximas grandes batallas.

A toro pasado hay varias cosas que aprendimos de la revocación de mandato. La primera es que 2024 será una elección de Estado, donde al gobierno federal no le importará volver a brincarse todas las reglas para intervenir desde la Presidencia en el resultado de electoral, usando todos los recursos disponibles, desde funcionarios públicos, dinero desviado de otras partidas, coerción de beneficiarios de los programas gubernamentales, financiamiento supuestas ONG´s de apoyo y en general usando todo el aparato de gobierno mucho más allá de donde la ley permite.

Otra cosa que aprendimos con esta elección y la de 2021, es que Morena perdió a su voto blando, mucha gente que votó por ellos porque daban la percepción de representar un cambio en 2018, ya no están con el presidente. En la Ciudad de México, su bastión histórico más importante, se ve claramente esa pérdida de votos y capacidad de movilización. Claudia Sheinbaum tenía como objetivo movilizar a 4 millones de capitalinos y solo logró que 1.3 millones votaran a favor de su jefe, la participación fue de menos del 20%, eso debería encender las alarmas de la precandidata a la presidencia.

Para la oposición el aprendizaje debe ser claro, no van a ganar si no van en alianza. Al PRI, PAN, PRD y MC no les van a alcanzar los números para ir cada quién por su lado, por supuesto que un acuerdo entre fuerzas políticas discordantes de este tamaño no se ha visto desde los días de la Revolución Mexicana, pero la polarización provocada por el propio presidente es muy probable que empuje a una alianza como esta. Que AMLO perdiera a su voto blando, no quiere decir que ya los haya capitalizado la oposición, es más probable que no participen si no ven una alternativa fuerte y razonable al actual proyecto de nación.

Basado en las reflexiones anteriores, es posible que el ganador de la consulta de revocación sea Marcelo Ebrard, su candidatura a la Presidencia podría perfilarse como la única capaz de volver a atraer los votos blandos que ha perdido AMLO, incluyendo los de empresarios y la clase media. El Canciller sería ideal para plantar cara a cualquier alianza opositora y ganar la elección, pero viene con un precio enorme que no sabemos si López Obrador quiera pagar, Marcelo presidente no sería lacayo de Andrés Manuel, por lo menos no como Sheinbaum, que no es nada sin el macuzpano y es la mejor opción para seguir gobernando detrás de la silla. Además, implicaría que los segmentos más radicales de su partido, los llamados “puros”, se alinearan con su mortal enemigo, operación nada sencilla.

Pero siempre hay alguien que pierde y en el caso de la revocación de mandato perdió México. Perdió porque hay división entre ricos y pobres, entre el norte y el sur, entre chairos y fifís. Sobre todo, perdieron los niños, por que bien se podrían haber usado todos los recursos, especialmente los que empleó el gobierno federal pero también los entregados al INE, en vacunar a los niños contra el COVID 19 o en traer medicinas para los niños con cáncer, o medicinas en general que tanta falta hacen en el desabastecido sector salud.  Todo por una carísima encuesta de popularidad.

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