Lecciones para AMLO
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Lecciones para AMLO

29/01/2019
Actualización 29/01/2019 - 4:31

La historia de todo emprendedor sin duda está relacionada generalmente con el apoyo económico que reciben de la familia o los amigos para echar a andar su idea, la cual de estar bien desarrollada se convierten en empresas exitosas, esto pese a los muchos obstáculos que deben de pasar para llegar a ese punto.

Hace ya varios años que el arrendamiento puro dejó de estar en auge y no porque sea menos utilizado, sino más bien el nombre es menos mencionado, ya que con la creación de la figura de Sofom que integró las diversas actividades de intermediarios financieros como el factoraje, el arrendamiento y las extintas Sofoles, digamos que el nombre pasó a segundo plano, pero no el trabajo que realizan y que hoy pueden ser la diferencia en una operación eficiente, ya sea de una empresa o de un gobierno, al optar por rentar todo sin tener que asumir depreciaciones, o costos adicionales para tenerlos en buen estado.

Por eso, hoy la historia de Lumo Financiera llama la atención, no sólo porque es una arrendadora pura que ha trabajado ya con más de 120 municipios del país, así como con estados y dependencias del gobierno federal y que se encuentra encaminada en un crecimiento constante y ha logrado ser la diferencia en distintos servicios para esas entidades, sino porque también pese a los obstáculos que ha enfrentado, ha logrado que el arrendamiento puro esté más que presente.

Sólo para que se den una idea, pese a no ser una trasnacional, sino una intermediaria cien por ciento mexicana y de tamaño medio, pero en pleno crecimiento, fue la que ‘técnicamente’ ganó la licitación para la adquisición de las pipas transportadoras de gasolina, sí esa licitación que se canceló el año pasado por el nuevo gobierno, el cual optó por hacer uso del fondo para emergencias para comprarlas de forma directa, y si bien fueron adquiridas en buen precio, al no estar en arrendamiento puro, Pemex tendrá que contratar un seguro para cada una que oscila en promedio en 125 mil pesos, además de tener talleres especializados para su atención; en ambos casos podrían ser licitados o, como hasta ahora se ha hecho, darlos de forma directa a alguna empresa.

Pero bueno, en el tema del arrendamiento puro, asegura Luis Montaño, su director general, hay mucho por hacer en esta administración, ya que si se sigue con el esquema de cero compras en equipo de cómputo o autos como ha dicho, la mejor opción es arrendamiento y ahí es donde la competencia se podría centrar en el área de adquisiciones de las dependencias.

Hoy por ejemplo, en el aeropuerto de la Ciudad de México se tiene prácticamente todo en esquema de arrendamiento puro, las bandas de equipajes, los autobuses que trasladan a los pasajeros, las pantallas, los toletes electrónicos para revisar a las personas, en fin. Hoy el esquema es tan amplio que se podría contratar en arrendamiento hasta el próximo tren maya y ahorrarle así al gobierno el que tengan que pagar por seguros, mantenimientos o equivocaciones en la medida de los vagones como pasó con la Línea 12 que compró Marcelo Ebrard. ¿Cómo ven?

Y en el otro lado de la moneda, esta semana es crucial dentro de la Asociación de Bancos de México (ABM) ya que este lunes y durante toda la semana las 50 instituciones activas y con derecho a voto tendrán este espacio para emitirlo de manera secreta y presentarlo en sobre cerrado ante notario. La contienda en un principio parecía clara y se inclinaba a favor de Luis Niño, de Banco Azteca, pero en estas semanas los más altos directivos de la banca reconocen que la elección está más que cerrada con Enrique Zorrilla de Scotiabank; hoy a diferencia de hace dos años, creen que los planes presentados por cada uno y las reuniones que han mantenido con los presidentes de consejos de bancos y de los directores generales, hacen que estén prácticamente en ascuas. Será una larga semana. ¿Quién ganará? La moneda, sin duda, está en el aire.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.