Moneda en el Aire

Ser madre en México cuesta caro

Ser mamá reduce las posibilidades de encontrar empleo, impide tener acceso a un crédito en el sistema financiero formal y las semanas cotizadas podrían no alcanzar para una pensión.

Los datos y estudios han dejado claro cada año que son muchos más los beneficios que las desventajas de que una mayor participación laboral femenina en América Latina incrementaría el crecimiento de las economías, y en el caso de México el desarrollo sería mucho mayor, pero sobre todo reduciría la gran desigualdad que hoy existe en nuestro país por el hecho de ser mujeres.

Los datos del informe “Cerrando brechas de género en el mundo del trabajo” realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), debería tener una gran bandera roja de alerta, ya que los datos muestran en el mundo laboral de México que hay un gran riesgo de que se estanque o peor aún se revierta la inclusión de más mujeres que son madres.

Las causas van desde la menor reducción de la tasa de fecundidad, el efecto desplazamiento debido a la automatización y digitalización de los sectores con alto empleo femenino, como el de servicios y el de comercio, lo que podrían limitar en el futuro la incorporación de más mujeres al mercado de trabajo y sin dejar de lado el gran hoyo que dejó la pandemia, que hizo que millones de mujeres renunciaran al trabajo al convertirse en maestras de sus hijos o cuidadoras de sus padres.

El panorama planteado no es preocupante, es más que grave, porque si son madres el futuro es aún peor ya que el reporte muestra que por todos lados salen perdiendo; ser mamá reduce las posibilidades de encontrar empleo, lo que les impide tener acceso a un crédito de cualquier tipo en el sistema financiero formal y quienes dejan de trabajar por cuidar en los primeros años a sus hijos, como adulto mayor siguen pagando el haber tenido un hijo, ya que las semanas cotizadas podrían no alcanzarles para una pensión mínima, tema en el que por cierto las Afore ya trabajan, pero hacen falta políticas públicas que apoyen estos temas de que más mujeres y aquellas que son madres y hoy se les festeja, reciban un verdadero regalo de igualdad en todos los sentidos.

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Y en el otro lado de la moneda, se cumplieron cuatro años del que se conoció como ataque al Sistema de Pagos Electrónico Interbancario (SPEI) aunque todos sabemos cuáles fueron las instituciones afectadas de forma directa por los cibercriminales, y aunque públicamente solo se conoce el informe emitido por el Banco de México (Banxico) en donde el análisis forense arrojó que en estos ataques se utilizaron distintas técnicas para insertar en el flujo de las operaciones que las instituciones vulneradas procesan en sus sistemas, órdenes de transferencias simuladas que no fueron generadas por los sistemas de manejo de cuentas de los clientes y depositado el dinero en ‘cuentas mulas’ para ser retirado, públicamente se ha negado quienes fueron los autores materiales de este ciberrobo, pero todos asocian a los detenidos en León hace un par de años como parte de esta red de ciberdelincuentes, y que fueron los que diseñaron y llevaron a cabo la operación que duró varias semanas para robar a diversas instituciones.

Lo cierto, es que el modus operandi de ese robo requirió contar, por parte de los atacantes, con un conocimiento profundo de la infraestructura tecnológica y los procesos de las instituciones vulneradas, así como del acceso a ellas, reconoció en su momento el análisis forense realizado por el Banco Central, ya que para esos ataques se utilizaron técnicas comunes como robo de credenciales, escalamiento de privilegios, movimientos laterales entre servidores, inserción de archivos o ejecución de instrucciones y borrado de bitácoras y si bien se reforzó la regulación en el sistema financiero, los ataques cibernéticos siguen vigentes. Por lo pronto, la moneda está en el aire.

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